Muy buenas noches, ministros, compañeros, en el Reino de Jesucristo, en la Iglesia del Señor Jesucristo; es una bendición grande para mí estar con ustedes en esta ocasión, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.
Para lo cual, vamos a leer Apocalipsis, capítulo 11, versos 1 en adelante:
“Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir, y se me dijo: Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él.
Pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles; y ellos hollarán la ciudad santa cuarenta y dos meses.
Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio.
Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra.
Si alguno quiere (hacerles daño), sale fuego de la boca de ellos, y devora a sus enemigos; y si alguno quiere hacerles…”.
Vamos a leerlo de nuevo, verso 5… Verso 4, dice (en adelante):
“Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra.
Si alguno quiere dañarlos, sale fuego de la boca de ellos, y devora a sus enemigos; y si alguno quiere hacerles daño, debe morir él de la misma manera.
Estos tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que no llueva en los días de su profecía; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga, cuantas veces quieran.
Cuando hayan acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá y los matará.
Y sus cadáveres estarán en la plaza de la grande ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fue crucificado.
Y los de los pueblos, tribus, lenguas y naciones verán sus cadáveres por tres días y medio, y no permitirán que sean sepultados.
Y los moradores de la tierra se regocijarán sobre ellos y se alegrarán, y se enviarán regalos unos a otros; porque estos dos profetas habían atormentado a los moradores de la tierra.
Pero después de tres días y medio entró en ellos el espíritu de vida enviado por Dios, y se levantaron sobre sus pies, y cayó gran temor sobre los que los vieron.
Y oyeron una gran voz del cielo, que les decía: Subid acá. Y subieron al cielo en una nube; y sus enemigos los vieron.
En aquella (misma) hora hubo un gran terremoto, y la (tierra)…”.
Corrijo:
“En aquella hora hubo un gran terremoto, y la décima parte de la ciudad se derrumbó, y por el terremoto murieron en número de siete mil hombres; y los demás se (atemorizaron) aterrorizaron, y dieron gloria al Dios del cielo.
El segundo ay pasó; he aquí, el tercer ay viene pronto”.
Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.
Nuestro tema es: “EL MISTERIO DE LOS DOS UNGIDOS QUE ESTÁN DELANTE DEL SEÑOR”.
Aquí, en el libro del Apocalipsis, es mostrado el ministerio de los Dos Olivos, el ministerio de Moisés y Elías, los cuales están tipificados allá en los dos olivos y las dos ramas de olivos que estaban una a un lado y otra al otro lado del candelero o candelabro que vio el profeta Zacarías en el capítulo 4, versos 1 al 14, en donde el Ángel del Señor le mostró al profeta Zacarías todo ese Programa que Dios llevaría a cabo.
Para el tiempo de Zacarías, los dos ungidos, los dos olivos de aquel tiempo, eran el príncipe Zorobabel y el sacerdote Josué, los cuales son tipo y figura de los Dos Olivos que estarán en este tiempo final en este planeta Tierra y que llevarán el Mensaje de Dios al pueblo hebreo.
Por esa causa es que el reverendo William Branham, cuando nos habló de los ministerios de los Dos Olivos, de Moisés y Elías, y de Israel recibiendo la Palabra de Dios, nos dijo, en el libro de Las Edades, en la página 30 (dice):
“109. Ahora, ¿cuándo volverá el Evangelio a los judíos? Cuando se haya terminado la dispensación de los gentiles. El Evangelio está listo para volver a los judíos. Oh, si tan solo les pudiera decir algo que está a punto de suceder hoy, en nuestro día. Esta gran cosa que va a suceder recorrerá hasta Apocalipsis 11; aquellos dos testigos, aquellos dos profetas, Moisés y Elías, trayendo el Evangelio de nuevo a los judíos. Estamos listos. Todo está en orden. Igual como los judíos trajeron el Evangelio a los gentiles, así también los gentiles se lo llevarán de regreso a los judíos, y el Rapto sucederá”.
Y ahora, por medio de los Dos Olivos, de Moisés y Elías, de los Dos Ungidos, el Evangelio regresará al pueblo hebreo; por lo cual, los ministerios de Moisés y Elías estarán primeramente en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo entre los gentiles, en medio del mundo gentil y en medio de las naciones gentiles; para, de ahí, regresar al pueblo hebreo con la Palabra de Dios, para Dios llamar y juntar a esos hebreos que están prometidos ahí: 144.000 hebreos, 12.000 de cada tribu, y bautizarlos con Espíritu Santo.
Por lo tanto, no puede suceder nada en Israel para ser llamado ese grupo de 144.000 hebreos sin el ministerio de los Dos Olivos, de los Dos Ungidos, que están delante de la presencia de Dios.
Ahora, siendo que el candelero o candelabro tipifica la Iglesia del Señor Jesucristo, como también al pueblo hebreo…; porque el pueblo hebreo es la Iglesia de Dios del Antiguo Testamento, y la Iglesia del Señor Jesucristo es la Iglesia del Nuevo Testamento.
Y ahora, encontramos que esos son los sacados fuera: fuera de Egipto: el pueblo hebreo; y fuera del mundo, del Egipto espiritual, el mundo: los creyentes en Cristo.
Por lo tanto, en medio de los creyentes en Cristo estará el ministerio de Moisés y Elías, el ministerio de los Dos Olivos; y después estará en medio del pueblo hebreo. Por lo tanto, estará —conforme a las profecías— en medio del pueblo de Dios: la Iglesia del Señor Jesucristo, y después en medio del pueblo hebreo.
La Iglesia del Señor Jesucristo comenzó con hebreos el Día de Pentecostés. Y luego, para este tiempo final, completará Cristo Su Iglesia, en su mayoría, con hebreos, que quizás no saben ni que son hebreos.
La América Latina y el Caribe está llena de descendientes hebreos que vinieron de España y de Portugal, y tuvieron aquí sus hijos, sus nietos, y así por el estilo; y se multiplicaron en la América Latina y el Caribe.
Por lo tanto, puede ser posible que el 50% o 75%, 90%, 95%, o 99%, o el ciento por ciento [100%] de los miembros de la Iglesia de Jesucristo del Día Postrero, en la etapa de la Edad de la Piedra Angular, serán descendientes hebreos. Es posible hasta el ciento por ciento [100%].
Según las publicaciones que han sido dadas a conocer, el Brasil tiene alrededor de 75 millones de descendientes hebreos, que no saben la mayoría de ellos que son descendientes hebreos; y la mayor parte de ellos está en medio del cristianismo, como creyentes en Cristo. Así que algo grande Dios tiene para llevar a cabo, o está llevando a cabo, en la América Latina y el Caribe.
Por lo tanto, de la última etapa de la Iglesia de Jesucristo, que corresponde a la Edad de la Piedra Angular, a la Edad del Lugar Santísimo, pues Cristo está materializando en Su Iglesia todo lo que está en el Templo celestial; así como en medio del pueblo hebreo, el tabernáculo que construyó Moisés, y el templo que construyó el rey Salomón, eran tipo y figura, la sombra, del Templo celestial.
Y ahora, Cristo ha estado construyendo un Templo espiritual, y por consiguiente es un Templo espiritual de acuerdo al Templo que está en el Cielo; y por consiguiente esas personas pertenecen al Templo celestial. Son las cosas celestiales mismas, manifestadas en la Iglesia del Señor Jesucristo, que son lavadas, redimidas con la Sangre de Cristo, con ese Sacrificio de Expiación que Él realizó en la Cruz del Calvario.
Por lo tanto, las cosas celestiales mismas serían purificadas con mejores cosas – mejores sacrificios que los sacrificios de animalitos: con el Sacrificio mejor, que es el Sacrifico de Jesucristo nuestro Salvador[1].
Ustedes encontrarán en Apocalipsis, capítulo 4, versos… versos 4 en adelante, dice… vamos a leer desde el verso 1:
“Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.
Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado.
Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda.
Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas”.
Y ahora, ¿dónde son hallados? ¡En el Templo celestial!, delante del Trono, estos 24 ancianos; por lo tanto, pertenecen a ese Templo celestial.
Y ahora, están en 24 tronos: esos son los 12 patriarcas y los 12 apóstoles del Señor; exceptuando a Judas Iscariote, porque él vendió la bendición que tenía; la vendió (¿por cuantas piezas de plata, Miguel?) por treinta piezas de plata[2]. Como Esaú: por un plato de lentejas vendió la Primogenitura[3].
Y ahora, podemos ver que se materializó en la Tierra esto que estaba en el Cielo: los 24 tronos con los 24 ancianos se materializaron en los 12 patriarcas y en los 12 apóstoles; porque Dios está, por medio de Cristo, materializando todo lo que está en el Cielo, en el Templo celestial, lo está materializando con seres humanos.
Y ahora, continuemos leyendo; dice [verso 5]:
“Y del trono salían relámpagos y truenos y voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios”.
Y ahora, los siete espíritus de Dios son las siete lámparas de fuego que están delante… que están ahí delante del Trono.
Y ahora, esas siete lámparas de fuego se han materializado en la Iglesia del Señor Jesucristo durante las siete edades, en donde ha estado un mensajero enviado por Dios, y en el cual ha estado el Espíritu de Cristo manifestado; por consiguiente, el candelabro con esas siete lámparas ha estado siendo materializado en la Iglesia del Señor Jesucristo.
Y ese candelabro no es de adorno, sino para estar encendido; y por consiguiente, cada lámpara representa una edad, y la mecha de cada lámpara encendida representa al mensajero encendido con el Fuego del Espíritu Santo. Y ya eso se materializó en las siete edades y en los siete ángeles mensajeros; ahí estaba el Espíritu de Cristo manifestado en cada mensajero.
En Apocalipsis, capítulo 1, verso 4, dice:
“Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono”.
Y ahora, ahí tenemos los siete espíritus que están delante del Trono, los cuales están ahí representados en las siete lámparas de fuego.
Luego en Apocalipsis, capítulo 5, verso 6, dice:
“Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra”.
Y ahora, aquí los siete ojos que están en los siete cuernos son los siete espíritus de Dios que recorren toda la Tierra. En cada ángel mensajero estaba el Espíritu Santo operando el ministerio correspondiente a cada edad.
Y ahora, estos siete ojos están en siete cuernos, los siete cuernos del Cordero, que son (esos siete cuernos) las siete edades de la Iglesia del Señor Jesucristo.
Pero luego, un cordero con siete cuernos en sus ojos, luego también tiene dos ojos ahí en su frente, ¿que representan qué? Los Dos Ungidos que están delante de la presencia del Señor; y que están representados en los dos árboles de olivo, y también representados en las dos ramas de olivo.
Y ahora, encontramos que todo se ha estado materializando en la Iglesia del Señor Jesucristo, en donde se convierte en una realidad entre los seres humanos lo que está en el Cielo; y por consiguiente, ese es el Templo perfecto que Cristo está construyendo, y en el cual se está haciendo carne, se está materializando, se está concretando, todo lo que está en el Cielo.
Y ahora, siendo que ya han transcurrido las siete etapas o edades de la Iglesia, las siete… los siete brazos con las siete lámparas de fuego del candelabro, ¿qué nos queda? Pues a cada lado del candelabro (o candelero) nos quedan los dos olivos y las dos ramas de olivo.
Y ahora, siendo que por medio de dos tubos de oro vierten de sí aceite como oro, lo cual representa al Espíritu Santo, vean ustedes, el mismo Espíritu Santo que ha estado en las edades es el mismo Espíritu Santo que está ahí en los dos olivos y en las dos ramas de olivo.
Ese mismo Espíritu Santo que ha sido derramado en la Iglesia de Jesucristo, en el Candelabro con sus siete lámparas, es el mismo Espíritu Santo que está en los Dos Olivos y en las dos ramas de olivo.
Por lo tanto, es en la parte del Lugar Santísimo donde estarán esos Dos Olivos manifestados en el Día Postrero.
El profeta Moisés construyó un templo (y luego…) – un tabernáculo; y luego Salomón construyó un templo; y en el templo colocó dos querubines de madera de olivo cubiertos de oro, con sus alas extendidas: una de las alas extendida hacia la pared, y el otro con la otra ala extendida hacia la pared; y luego… este querubín con la otra ala extendida hacia el centro, y el otro querubín con su otra ala extendida hacia el centro, y ahí se encontraban las dos alas[4]; y ahí estaba el propiciatorio, y ahí estaba la Presencia de Dios.
Por eso es que Dios ahí aparece en medio de los querubines, tanto de los dos querubines de oro como de los dos querubines de madera de olivo; ahí estaba la manifestación de Dios en la Columna de Fuego.
¿Dónde estará en el tiempo final la manifestación de Dios en la Iglesia de Jesucristo en la etapa del Lugar Santísimo? Sobre el Propiciatorio, en medio de los Dos Querubines de Oro.
Por eso es que serán los Dos Olivos, Moisés y Elías, los que llevarán el Evangelio a los hebreos, al pueblo hebreo; por eso estarán primeramente en medio de la Iglesia de Jesucristo.
¿Y quiénes lo van a reconocer, a Moisés y a Elías? Los escogidos del Día Postrero; porque por medio del Mensaje de la Gran Voz de Trompeta (con la cual ellos estarán llamando y juntando a los escogidos del Día Postrero), los escogidos, al escuchar esa Gran Voz de Trompeta, reconocerán que son los ministerios de Moisés y Elías que el Espíritu Santo estará operando en el Día Postrero; porque nadie más puede sonar esa Gran Voz de Trompeta, sino el Espíritu Santo a través de los ministerios de Moisés y Elías.
Por lo tanto, los escogidos escucharán, creerán: nacerá la fe en sus almas, creerán y entenderán; porque los entendidos entenderán, cada uno en el tiempo que le toca vivir[5].
Y entonces el misterio de los Dos Ungidos que están delante del Señor o delante de la presencia del Señor allá en el Cielo, será convertido en una realidad en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo. Así como están en el Cielo, luego estarán esos ministerios aquí en la Tierra; y por consiguiente los Arcángeles Miguel y Gabriel estarán respaldando esos ministerios de Moisés y Elías en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo.
Por eso es que podrán llevar luego el Mensaje al pueblo hebreo; ¿por qué? Porque el Arcángel Miguel, que es el Arcángel que está por el pueblo hebreo, estará también presente.
Nada se puede mover sin el consentimiento del Arcángel Miguel y del Arcángel Gabriel. Ellos tienen una misión muy importante en medio del pueblo hebreo y en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo.
Por lo tanto, el ministerio de los Dos Ungidos que están delante del Señor o de la presencia de Dios, será una realidad en el Templo espiritual de Jesucristo, la Iglesia del Señor Jesucristo, y después en medio del pueblo hebreo; así como es una realidad en el Cielo, en el Templo celestial.
Cuando el reverendo William Branham fue preguntado acerca de que si el Elías que vendría sería el espíritu de Elías en otro hombre, él dijo: “Será un hombre… yo pienso que será un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu”. Eso está en la página 399 del libro de Los Sellos en español. Por lo tanto, si él así pensó y creyó, entonces, vean ustedes: no va a ser de otra forma.
Él también dijo que los milagros y maravillas y señales internacionales (o sea, a nivel mundial) serían hechas bajo Moisés y Elías; y por consiguiente, bajo Moisés y Elías será que Dios cumplirá la Visión de la Carpa, o sea, cumplirá la Tercera Etapa.
Y por consiguiente, bajo ese ministerio será que la Iglesia del Señor Jesucristo recibirá la fe, la revelación, para ser transformados los escogidos del Día Postrero, y ser llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero; y el pueblo hebreo recibirá la fe también para creer en el Mesías prometido para ser manifestado en este tiempo final.
Será bajo los ministerios de Moisés y Elías, de los Dos Ungidos, de los Dos Olivos, que Dios obrará —por medio de Su Espíritu— en favor del pueblo hebreo, y en favor también de la Iglesia del Señor Jesucristo.
“EL MISTERIO DE LOS DOS UNGIDOS QUE ESTÁN DELANTE DEL SEÑOR”.
Así como los 24 ancianos en los 24 tronos, con coronas ellos en sus cabezas, vean, fue cumplido en medio del Templo de Dios aquí en la Tierra, en medio de la Iglesia del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento; también el misterio de las siete lámparas de fuego (que son los siete espíritus de Dios), también fue cumplido, materializado, en cada edad de la Iglesia, en la manifestación del Espíritu de Dios en cada mensajero.
Y ahora, ¿qué le queda a la Iglesia de Jesucristo y al pueblo hebreo para que sea materializado de acuerdo a las cosas que están en el Cielo? Los Dos Ungidos que están delante del Dios de toda la Tierra. Eso es lo que está prometido para este tiempo final.
Y por eso Malaquías, capítulo 4, nos habla, diciendo [verso 5]:
“He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible”.
Ya Dios ha enviado ese ministerio de Elías por cuatro ocasiones pasadas: en Elías Tisbita, en Eliseo, en Juan el Bautista y en el reverendo William Branham. Todos ellos fueron los Elías del tiempo que les tocó vivir. Pero para este tiempo final será manifestado por quinta ocasión; y esa será la última ocasión en que el ministerio de Elías será manifestado, porque con esa manifestación continuará para Israel y continuará para siempre.
Por lo tanto, estamos viviendo en el tiempo más grande de todos los tiempos, en el tiempo para, el ministerio de los Dos Ungidos que están delante del Señor, ser materializados en medio de la Iglesia de Jesucristo; y después en medio del pueblo hebreo, o para el pueblo hebreo ver la materialización de los ministerios de Elías y Moisés; los cuales estarán con Gran Voz de Trompeta llamando y juntando 144.000 hebreos, 12.000 de cada tribu, luego que hayan llamado y juntado los escogidos de la Iglesia del Señor Jesucristo.
Será el Espíritu de Dios operando esos ministerios en el Día Postrero. Para lo cual estará el Ángel del Señor Jesucristo, el último profeta mensajero de Jesucristo, a través del cual el Espíritu Santo estará manifestándose y estará operando el ministerio de Elías y de Moisés.
Cuando Cristo vino a la Tierra, ahí estaban todos los ministerios; porque todos los ministerios son del Espíritu Santo. Y por consiguiente, allí estaba la plenitud de Dios, y por consiguiente la plenitud de todos los ministerios. Fue el Espíritu Santo en los profetas del Antiguo Testamento el que operó esos ministerios y habló por medio de esos profetas, y luego estaba hablando por medio de Jesucristo.
Y así será para este tiempo final. El mismo Espíritu Santo que ha estado en los profetas del Antiguo Testamento, en Jesús, en los apóstoles y en cada mensajero de cada edad en medio de la Iglesia de Jesucristo; estará en este tiempo final en la Iglesia del Señor Jesucristo hablándonos nuevamente, hablándonos una vez más.
Y esa Voz, la Voz de Dios, la Voz de Cristo por medio de Su Espíritu Santo, será la Voz que estremecerá no solamente la Tierra sino los Cielos también; será la Voz de Dios por medio de Su Espíritu Santo hablándonos por medio de los ministerios de Moisés y de Elías.
Y esa es la Voz que tendrá el Mensaje que estremecerá los Cielos y la Tierra, esa es la Voz que predicará el día de venganza del Dios nuestro; esa es la Voz de Dios para el Día Postrero, la Voz de Dios por medio de Su Espíritu Santo en los Dos Ungidos que están delante de Dios, del Señor.
Hemos visto: “EL MISTERIO LOS DOS OLIVOS – DE LOS DOS UNGIDOS QUE ESTÁN DELANTE DEL SEÑOR”, delante del Señor de toda la Tierra.
Por lo tanto, estamos en el tiempo más grande y glorioso de todos los tiempos, y también en el tiempo más delicado de todos los tiempos.
El que no estará ayudando: estará estorbando. Eso fue lo que Cristo dijo cuando dijo: “El que conmigo no recoge, desparrama”[6]. O sea, el que no estará ayudando, no estará trabajando: pues estará estorbando, estará desparramando; y por consiguiente, estará haciendo una labor mala (el que no esté ayudando, el que no esté recogiendo, trabajando).
Este es un tiempo de recoger el fruto, recoger el trigo del Señor, los escogidos del Señor, en el Cuerpo Místico de Cristo en la Edad de la Piedra Angular, la Edad del Lugar Santísimo.
Por lo tanto, no estemos desparramando sino recogiendo en este tiempo final, porque este es el tiempo para: el ministerio de los Dos Ungidos que están delante de la presencia del Señor ser manifestados en la Iglesia del Señor Jesucristo en la Edad de la Piedra Angular.
Y los entendidos lo verán, entenderán, creerán, y se regocijarán; y estarán brazo a brazo trabajando con los Dos Ungidos, los ministerios de los Dos Ungidos, de los Dos Olivos, prometidos para estar en la Tierra en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo, y después en medio del pueblo hebreo.
El reverendo William Branham dice que habrá algo que va a impactar a Israel, que va a estremecer a Israel, y también al mundo entero. Y él dice: “Yo creo que será un profeta que irá a Israel”[7].
Vigilen eso; porque cuando eso ocurra y ellos reciban a ese profeta, pues hemos llegado al final de la Dispensación de la Gracia, hemos llegado al final de la redención.
Pronto se va a completar la Iglesia del Señor Jesucristo; y cuando se complete, entonces el tiempo de redención no será más. Eso es lo que dice Apocalipsis, capítulo 10, cuando el Ángel levantó Su mano al Cielo (Cristo), juró por el que vive por los siglos de los siglos que el tiempo no será más; o sea, el tiempo de redención; el tiempo de la Dispensación de la Gracia no será más.
Cristo no puede salir del Trono del Padre hasta que complete Su Iglesia, hasta que sea redimido hasta el último escogido. Y por eso estamos trabajando en la Obra de Cristo, llevando el Evangelio de Cristo por todas las naciones, para que Cristo recoja a todos Sus escogidos de Su Iglesia, los coloque en Su Iglesia, y así queden redimidos y queden dentro del Reino de Dios: nacidos de nuevo.
Por lo tanto, adelante trabajando en la Obra de Cristo, sabiendo que nuestro trabajo en el Señor no es vano, y sabiendo que nos queda poco tiempo de trabajo en la Obra del Señor. Ya estamos al final; no sabemos cuándo finalizará nuestra labor, no sabemos cuándo seremos transformados, pero no falta mucho.
Así que hagamos lo más que deseemos hacer en este tiempo final, porque luego terminará el tiempo; y ya el que trabajó: recibirá su recompensa luego. Ya cuando estemos transformados, ya de ahí en adelante ya no cuenta el trabajo, porque transformado ¡cualquiera!
Pero ahora es que tenemos que esforzarnos y trabajar, porque amamos a Cristo. Y trabajar por amor en la Obra de Cristo, ahora toda esa labor es que cuenta.
Así que adelante trabajando en la Obra de Cristo, con amor divino, y entendiendo el misterio de los Dos Ungidos que están delante del Señor de toda la Tierra.
Ha sido una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión, dándoles testimonio de: “EL MISTERIO DE LOS DOS UNGIDOS QUE ESTÁN DELANTE DEL SEÑOR DE TODA LA TIERRA”.
Muchas gracias por vuestra amable atención. Y ya nos veremos mañana, Dios mediante, en la actividad de mañana en la mañana, en donde esperamos grandes bendiciones de Dios.
Dios tiene grandes bendiciones para este tiempo final en Su Iglesia en la Edad de la Piedra Angular.
Bueno, que Dios les continúe bendiciendo a todos.
Dejo nuevamente al misionero, reverendo Miguel Bermúdez Marín, para continuar.
Oren mucho por la actividad de mañana, para que Dios se manifieste grandemente y nos hable directamente a nuestras almas, y también llame y junte los escogidos que faltan por ser llamados y colocados en el Reino de Cristo.
Bueno, que Dios les bendiga y les guarde a todos.
Muchas gracias.
“EL MISTERIO DE LOS DOS UNGIDOS QUE ESTÁN DELANTE DEL SEÑOR”.
[Revisión noviembre 2025]
[1] Hebreos 9:23
[2] San Mateo 26:14-16
[3] Génesis 25:29-34
[4] 1 Reyes 6:23-28, 2 Crónicas 3:10-13
[5] Daniel 12:10
[6] San Mateo 12:30, San Lucas 11:23
[7] [61-0730M “Las instrucciones de Gabriel a Daniel”, párrs. 122-123 / Libro LGCC: Pág. 34, párrs. 129-130]