Ministros atentos, trabajando en y con la profecía viva

Muy buenas tardes, ministros, compañeros en el Cuerpo Místico de Cristo nuestro Salvador; es para mí una bendición y privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.

Para lo cual, leemos en Segunda de Pedro, capítulo 1, verso 15 en adelante, donde dice:

“También yo procuraré con diligencia que después de mi partida vosotros podáis en todo momento tener memoria de estas cosas.

Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad.

Pues cuando él recibió de Dios Padre honra y gloria, le fue enviada desde la magnífica gloria una voz que decía: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia.

Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos con él en el monte santo.

Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en (nuestros) vuestros corazones;

entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada,

porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

“MINISTROS ATENTOS, TRABAJANDO EN Y CON LA PROFECÍA VIVA”.

A través de la historia de la raza humana (que podemos verla, esa historia, aquí en la Biblia), encontramos que Dios le ha hablado al ser humano en diferentes tiempos, le ha dicho de antemano las cosas que han de suceder, le ha mostrado a través de las profecías las cosas que Dios va a hacer, y también las cosas que el pueblo haría, sean buenas o sean malas; en diferentes pasajes de la Biblia nos muestra que Dios, de antemano, dijo las cosas que iban a suceder.

Y ahora, ¿cómo es que Dios ha hablado al ser humano? Ya hemos visto que es a través de los profetas. ¿Y cómo le ha hablado a esos profetas?, ¿y cómo es que a través de esos profetas ha hablado?, o sea, la parte… la mecánica, ¿cómo es? Es sencilla: estos profetas han dicho: “Así dice el Señor”. O sea que no eran ellos de sí mismos los que estaban hablando; era Dios a través de ellos.

Dice Zacarías, capítulo 7, verso 11 en adelante, donde dice:

“Pero no quisieron escuchar, antes volvieron la espalda, y taparon sus oídos para no oír;

y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros; vino, por tanto, gran enojo de parte de Jehová de los ejércitos”.

Y ahora, nos muestra aquí que Dios enviaba Su Palabra a Su pueblo ¿cómo? Dice que Dios enviaba Su Palabra por medio de Su Espíritu; o sea, Dios el Padre, por medio del Ángel del Pacto, el cuerpo angelical de Dios, que es Cristo en Su cuerpo angelical, el Verbo, que se hizo carne más adelante, el Verbo que era con Dios y era Dios y creó todas las cosas. Vean, todas las cosas por Él fueron hechas, aun el hablar; porque todas las cosas fueron hechas por la Palabra creadora siendo hablada.

Y esa Palabra la habló Dios a través del Verbo, del Ángel del Pacto, que es el cuerpo angelical de Dios, el cual es Cristo en Su cuerpo angelical llamado el Ángel del Pacto, y el cual es nada menos que el Espíritu Santo; porque un espíritu es un cuerpo de otra dimensión, y este Ángel de Dios es un Espíritu, un cuerpo de otra dimensión: es la imagen de Dios, del Dios viviente.

Por eso la Escritura, en Hebreos, capítulo 1, nos habla de esto mismo, y nos dice San Pablo de la siguiente manera (el cual es un conocedor muy grande de este misterio divino): “Dios…”, Hebreos, capítulo 1, verso 1 al 3, dice:

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,

en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo (Dios hizo el universo por medio de Cristo);

el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia”.

¿Quién es la imagen misma de la sustancia de Dios? Cristo en Su cuerpo angelical, esa es la imagen de Dios. Recuerden que Dios, cuando fue a crear al hombre, dijo: “Hagamos al hombre conforme a nuestra imagen y semejanza”[1].

Conforme “a Su imagen” es cuerpo angelical. Y conforme “a Su semejanza física” es el cuerpo físico, el cual más adelante Dios tendría, el cual creó en el vientre de María y el cual nació en Belén de Judea. Ese cuerpo físico es la semejanza física de Dios, de carne, tangible, y ya está glorificado; y por consiguiente, es eterno ese cuerpo, es para toda la eternidad.

Dios moró en Cristo en Su cuerpo angelical, y luego moró en Su cuerpo físico (cuerpo físico de Cristo); y mora en ese cuerpo, el cual ya está glorificado. Por lo tanto, Dios el Padre, mora en el cuerpo angelical y en el cuerpo físico glorificado, y ahí tenemos la Trinidad Divina. Dios es trino. Ahí tenemos Padre, Hijo y Espíritu Santo; así como el ser humano es trino, porque Dios es trino, y creó al ser humano a Su imagen y semejanza.

Ahora, ¿qué es lo más grande en la Trinidad Divina y en la trinidad humana? En la Trinidad Divina: el Padre. ¿Y quién lo dice? Cristo dijo: “El Padre mayor es que yo”[2]. Si Él lo dijo, así es.

Y en el ser humano el alma es lo más grande, porque eso es lo que en realidad es la persona: alma viviente. Luego, el espíritu de la persona es un cuerpo de otra dimensión. Y el cuerpo físico es de esta dimensión; y más adelante, pues vamos a tener uno eterno, uno glorificado.

Y ahora, por eso es que podemos ver que la Escritura dice:

“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz”.

Isaías, capítulo 9, versos 6 al 7; y sigue enumerando todas las cosas que Él hará.

También Isaías, capítulo 7, verso 14, dice: “La virgen concebirá, y dará a luz un hijo (un niño), y se llamará Su nombre Emanuel (que traducido es: Dios con nosotros)”.

Por eso Cristo podía decir: “El Padre y yo una cosa somos”[3]. Así como usted y su alma son una sola cosa.

Y ahora, podemos ver por qué cuando Cristo dice: “El Padre y yo una cosa somos”…, y también la Escritura nos dice que Jesús es el Señor[4]. Y Pablo nos dice, en Primera de Timoteo, capítulo 3, verso 16:

“E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad:

Dios fue manifestado en carne”.

Dios fue manifestado en carne. Y cada uno de nosotros, como almas vivientes, hemos sido también manifestados en carne humana, en cuerpos mortales; y vamos a ser manifestados en cuerpos eternos muy pronto, cuando seamos transformados.

También nos dice Primera de… – o San Juan, capítulo 1, hablando acerca de Cristo, el Verbo, dice:

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Este era en el principio con Dios”.

¿Y cómo puede ser que el Verbo era con Dios y era Dios? Era con Dios: porque ese es el cuerpo angelical de Dios, la imagen del Dios viviente, o sea, el cuerpo angelical de Cristo o Cristo en Su cuerpo angelical; y era con Dios – y era Dios: porque Dios estaba dentro de Él, y a través de Él habló a existencia todas las cosas. Por eso dice [verso 3]:

“Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho”.

O sea, todas las cosas que Dios hizo las llevó a cabo estando en Su cuerpo angelical, que es Cristo en el cuerpo angelical. Dios en Cristo, Dios en el Verbo, que es Cristo en Su cuerpo angelical, habló a existencia todas las cosas. Y no hay nada —que haya sido creado por Dios— que no haya sido a través de Cristo; trajo a existencia, por la Palabra creadora siendo hablada, todas las cosas, toda la Creación original.

“En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella”.

Dice:

“Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.

Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él.

No era él la luz (o sea, Juan el Bautista no era la Luz, no era el Verbo), sino para que diese testimonio de la luz.

Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo”.

¿Y cómo venía a este mundo el Verbo?, ¿cómo venía a este mundo? Venía en carne humana al crear un cuerpo en el vientre de María; creó ahí la célula de vida, la cual se multiplicó célula sobre célula, hasta que se formó ese cuerpecito que nació en Belén de Judea, y le fue puesto por nombre “Jesús”; y fue circuncidado al octavo día conforme a la Ley de Dios dada a través del profeta Moisés, porque Él nació, se crio, vivió como judío.

“En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció”.

Vean, el mundo por Él fue hecho: por el Verbo; y el Verbo es el Ángel del Pacto. Fue Dios a través de Su Ángel, el Ángel del Pacto, el cual es Cristo; fue Dios a través de Cristo que creó todas las cosas.

“A lo suyo vino (o sea, al pueblo hebreo), y los suyos no le recibieron.

Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios…”.

O sea, venir a formar parte de la Iglesia del Señor Jesucristo por medio de creer en Cristo, ser bautizados en agua en Su Nombre y recibir Su Espíritu Santo; y así nacer de nuevo: nacer en el Reino de Dios como un hijo o una hija de Dios. En el Reino de Dios es donde se nace como hijo o hija de Dios.

“… los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne (o sea, no son engendrados por medio de las relaciones íntimas de un hombre con una mujer), ni de voluntad de varón (¿ve?), sino de Dios (de Dios: por medio del Espíritu de Dios, el Espíritu Santo, el cual se encarga de producir ese nuevo nacimiento en la persona)”.

Y por cuanto el nuevo nacimiento es del Cielo, el nombre de la persona como hijo de Dios está escrito en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero; el nombre original; porque Dios, antes de tener hijos, ya colocó los nombres de los hijos que iba a tener, los colocó en el Libro de la Vida del Cordero.

“Y aquel Verbo fue hecho carne…”.

El Verbo, el Ángel del Pacto.

Por eso, cuando el Ángel Gabriel le aparece a la virgen María, y le habla de que es una mujer bienaventurada, y que ha hallado gracia delante de Dios, y que va a concebir y va a dar a luz un hijo, y le llamará Jesús, y que Dios le dará el Trono de David Su padre, y reinará sobre Israel, sobre Su pueblo para siempre; vean ustedes, ella muy sorprendida, porque nunca había nacido un hijo a una mujer… nunca había dado a luz un hijo a menos que fuera a través de las relaciones íntimas con un hombre.

Y ahora, eso es una noticia nueva, pero ya estaba en la profecía; y tenía que ser vivificada, traída a vida esa profecía. Y le dice el Ángel…, cuando ella pregunta: “¿Cómo será esto?, pues no conozco varón” (o sea, no había tenido relaciones íntimas con un hombre todavía), el Ángel le dice que el Espíritu Santo vendrá, hará sombra sobre ella, y así será como ella va a concebir.

Dice: “Respondiendo el ángel, le dijo…”, eso está en el capítulo 1 de San Lucas; eso está del 30 al 36… – o del 30 al 38; estamos aquí en el 35:

“Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.

Y he aquí (que) tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril;

porque nada hay imposible para Dios”.

Y si no hay nada imposible, entonces, cuando Dios promete algo que es imposible humanamente: Dios lo cumplirá; porque para Él no hay nada imposible. Cuando Dios promete algo que es imposible humanamente, eso está bueno, porque ningún hombre lo podrá realizar; solamente Dios es el que podrá cumplir eso que ha sido prometido por Dios.

¿Cómo un hombre podía hacer realidad esa promesa de que una virgen concebiría? Solamente Dios podía hacerlo realidad.

Entonces María, después de escuchar lo que el Ángel le dijo, que su parienta Elisabet había concebido en su vejez y ya tenía seis meses de embarazo (o sea que ya le faltaban tres meses para dar a luz)… Y le dice el Ángel… ¿Ve? Con eso le está subiendo la fe, aumentando la fe; porque la fe viene por el oír la Palabra de Dios[5]. Y cuando queremos aumentar la fe, pues escuchamos más Palabra de Dios, y la fe va aumentando.

Entonces, cuando el Ángel le dice: “Porque no hay nada imposible para Dios”, ahí se ancla la fe de María: “Bueno, esto humanamente es imposible, yo no lo entiendo; pero para Dios no hay nada imposible. ¡Yo lo creo!”. Y cuando lo creyó, dice:

“Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra”.

Y aquello era Palabra de Dios; fue enviado para hablar esa Palabra, fue enviado por Dios.

“Y el ángel se fue de su presencia”.

Ya había creído, y ya la Obra sería realizada.

Algunas personas quieren ver que Dios haga algo, o que Dios haga algo a través de ellos, pero no saben que tiene que recibir una Palabra, una promesa de parte de Dios, y creerla de todo corazón; y entonces se hará viva esa Palabra prometida para la persona.

Ella concibió, luego dio a luz el niño que le había sido prometido; y la promesa que le fue dada, la profecía que le fue dada, vino a vida, se hizo realidad; era una profecía viva: Jesús.

Era una profecía viva en medio de la familia de José y María; era una profecía viva en medio de los habitantes de Belén durante dos años; era una profecía viva en Egipto: cuando estuvo allá en Egipto siendo un niñito (a donde el Ángel envió a José y María con el niño porque Herodes lo estaba buscando para matarlo)[6]; y luego, cuando regresó de Egipto y vino a la tierra de Israel, al territorio de Galilea, a Nazaret, a vivir, era una profecía viva que venía de Egipto caminando hasta llegar a Nazaret: “De Egipto llamé a mi hijo”[7].

Y ahora, vean cómo una profecía viva es nada menos que el cumplimiento de esa profecía.

Y Su vida de joven – de niño, de joven, y ya de una persona de más edad; ya a los 29 años y medio comienza Su ministerio, luego de ser bautizado en agua por Juan el Bautista[8]; y allí la profecía de la Venida del Mesías y Su ministerio, está allí viva, en medio del pueblo hebreo.

La profecía viva del Mesías prometido era una realidad, estaba en carne humana la profecía de la Venida del Mesías; y junto a Él unos pescadores y unos agricultores, y algunos cobradores de impuestos también, trabajando con esa profecía viva en el Programa que esa profecía viva tenía que llevar a cabo.

Y ellos podían decir como decía Jesús: “En los negocios de mi Padre me conviene estar”[9]. ¿Cuáles son los negocios del Padre? Lo que Él ha prometido para ese tiempo, siendo eso llevado a cabo por Jesús; y junto a Él: los discípulos trabajando con esa profecía viva, para que se cumpliera todo lo que el Mesías haría en ese tiempo.

Cuando Pedro quiso evitar que Jesús fuera a Jerusalén[10], sin darse cuenta estaba tratando de evitar que se cumpliera lo que la profecía viva del Mesías tenía que llevar a cabo: el Sacrificio de Expiación por el pecado del ser humano.

Y para nuestro tiempo hay grandes profecías que tienen que ser cumplidas, las cuales las hemos escuchado y las hemos creído con toda nuestra alma; y por consiguiente tienen que hacerse una realidad.

Con el corazón (o sea, con el alma) se cree[11]. El creer es con el alma, porque el alma tiene un sentido: el libre albedrío, para creer o para dudar.

Y ahora, la fe viene por el oír la Palabra. Y por eso se da a conocer la Palabra profética prometida para cada edad: para que nazca la fe, para que la persona en su alma la crea; y al creerla: dé testimonio de ella; y se haga una realidad en su vida y en la vida de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Para nuestro tiempo hay mucha Palabra profética para ser cumplida, más que la Palabra profética que hubo para diferentes edades pasadas. Para nuestro tiempo se reúne…, hay un resumen de todo lo que pasó, más lo que corresponde a nuestro tiempo.

Y es un tiempo paralelo al tiempo de Moisés, también al tiempo de Noé, también al tiempo de Adán, también al tiempo de Set, también al tiempo de Jesús; así como el tiempo del reverendo William Branham fue paralelo al tiempo ¿de quién? De Juan el Bautista. Y por consiguiente, este es un tiempo paralelo en todo: al tiempo de Jesús.

Juan el Bautista fue el último mensajero de las siete etapas de la Iglesia hebrea bajo la Ley. Y luego apareció una nueva etapa: la Edad de la Piedra Angular de aquel tiempo; y apareció un mensajero que fue bautizado por Juan, el cual se llamaba Jesús, y en el cual se hizo una realidad la profecía de la Venida del Mesías.

Y para todos era un hombre común en medio del pueblo; pero Él era el hombre donde estaba hecha vida, realidad, la profecía de la Venida del Mesías.

Era un hombre de aquel tiempo, pero también era un hombre de la eternidad: “Salí de Dios, y vuelvo a Dios. Salí del Padre, y vuelvo al Padre”[12]. “Antes que Abraham fuese, Yo soy”[13]. Ahora vean, está hablando de miles de años atrás. También Él dice que vuelve a Dios, y dice que salió de Dios.

También, Él orando dice… capítulo 17, verso 15 – verso 5, dice [San Juan]:

“Ahora pues, Padre, glorifícame tú (para contigo) al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese”.

Y ahora, vean ustedes, está hablando antes – de antes de la Creación: “Glorifícame con aquella gloria que tuve yo desde antes – o antes de la Creación, aquella gloria que tuve Contigo”.

Un hombre de la eternidad aparece en la Tierra en un cuerpo mortal; pues se hizo mortal al recibir… o Dios colocar sobre Él el pecado de todos los seres humanos; vino para ese propósito: para tomar el pecado de la raza humana y hacerse mortal, morir, y así Él pagar el precio de nuestra redención.

Y ahora, para nuestro tiempo hay grandes promesas. Es un tiempo paralelo al de Jesús. “Paralelo en todo”, dice el reverendo William Branham[14]. Y si colocamos el ministerio del reverendo William Branham, entonces tenemos que decir: “Es paralelo al tiempo de Juan el Bautista y de Jesús”.

En medio del pueblo hebreo Dios envió un precursor, y por consiguiente tenía que ser del pueblo hebreo; y el precursado tenía que ser también de allá del pueblo hebreo bajo la Ley. En palabras más claras, tenía que… – tenían que ser del judaísmo.

Y ahora, para el día… para el tiempo final, el precursor de la Venida del Señor para el tiempo final es del cristianismo; aparece en medio del cristianismo Elías precursando la Venida del Señor.

Y ahora… Si tienen un libro de Los Sellos, de los que terminan en la página 484 y me lo prestan, les voy a leer algo para…, y a lo mejor no les tenga que explicar nada. Página 57 del libro de Los Sellos (de esta versión), dice:

[16]. ‘Y vi otro ángel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el arco celeste sobre su cabeza…’.

17. Ahora, si usted se fija bien, notará que esta persona es Cristo, porque aun en el Antiguo Testamento Él fue llamado el Ángel del Pacto; y Él ahora viene directamente a los judíos porque la Iglesia ha llegado a su fin. Bien, ahora continuando…”.

Y ahora dice que viene directamente ¿a quién? A los judíos. Pero veamos:

[17]. ‘… y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego’.

18. ¿Recuerdan el Ángel de Apocalipsis capítulo 1? Este es el mismo. Un ángel es un mensajero, y él es un mensajero a Israel. ¿Ve usted? La Iglesia está a punto de ser raptada, Él viene por Su Iglesia”.

Y ahora, el Mensajero a Israel, el Ángel del Pacto, el Ángel Fuerte de Apocalipsis 10, el que viene con el Librito abierto en Su mano; porque lo toma en el Cielo en Apocalipsis, capítulo 5, y lo abre; ahora viene con el Librito abierto, y es el Mensajero a Israel; pero viene ¿por quién? Por Su Iglesia. Es el Mensajero a Israel, pero viene por Su Iglesia; por lo tanto, va a estar primero en medio de Su Iglesia, pues desde el Día de Pentecostés Cristo en Espíritu Santo ha estado en medio de Su Iglesia.

Y ahora, vamos a ver qué tiene que suceder por aquí. Vamos a ir a la página 120 y 121; dice, al final de la 120, y luego pasamos a la 121; y dice [Los Sellos]:

[93]. ‘Y vi otro ángel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el arco celeste sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego’.

  1. Ahora, nosotros vimos la misma cosa, la cual es Cristo; y sabemos que Cristo siempre es el Mensajero a la Iglesia”.

Pues Él está en Su Iglesia desde el Día de Pentecostés; porque dijo: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”[15]. Él ha estado en Su cuerpo angelical.

[94]. Él es llamado ‘Columna de Fuego’, ‘El Ángel del Pacto’ y así por el estilo.

‘Y tenía en su mano un librito abierto (Ahora, para este momento los Sellos ya habían sido abiertos. Los estamos abriendo ahora, pero aquí donde estamos leyendo, ya están abiertos)…”.

O sea que cuando se llegue a ese tiempo en que se cumpla eso que está en el capítulo 5 (que Él toma el Libro), ya cuando se haga realidad en el Cielo, entonces ya… (eh…) es que serán abiertos en el Cielo.

[94]. ‘… y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra;

Y clamó a gran voz, como cuando ruge un león: y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces.

Y cuando los siete truenos hubieron hablado sus voces, yo iba a escribir, y oí una voz del cielo que me decía: Sella las cosas que los siete truenos han hablado, y no las escribas’”.

Más abajo (para no leer mucho) dice:

95. El otro Ángel bajó del Cielo (o sea, el Ángel Fuerte)… (Apocalipsis 10:1). Entonces sabemos que este no fue Él, porque Él vino del Cielo, pero aquí está hablando de la voz del séptimo ángel; y cualquiera sabe que ‘ángel’ significa ‘mensajero’. Este es el mensajero a la edad de la iglesia”.

Cuando habla acerca del mensajero de la séptima edad, él hace la diferencia entre el mensajero de la séptima edad y el Mensajero de Apocalipsis 10 que desciende del Cielo.

Y ahora, vamos a la página 131… Este lo pueden leer ustedes luego. Vamos a leer en la 134 [Los Sellos]:

142. Y noten ustedes: Cuando este Espíritu Santo que tenemos llegue a encarnarse, el que está en nuestro medio ahora mismo en la forma del Espíritu Santo, cuando Él llegue a ser encarnado en la Persona de Jesucristo, entonces nosotros le coronaremos como ‘Rey de Reyes y Señor de Señores’”.

Pasamos a la página 146, el último párrafo dice [Los Sellos]:

[192]. Y al mismo tiempo que el diablo cae del Cielo y se encarna en un hombre, el Espíritu Santo sube y viene encarnado en un hombre”.

Cristo, el Ángel del Pacto, que ha estado desde el Día de Pentecostés en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia…, vean, dice que para el tiempo en que el diablo cae del Cielo y se encarna en un hombre (o sea, en el anticristo), dice que el Espíritu Santo sube y viene encarnado en un hombre.

Ha estado subiendo de edad en edad; y tiene que subir en el tiempo final a la edad paralela a la edad en que vivió Jesús, que fue en la Edad de la Piedra Angular de aquel tiempo.

Y ahora veamos la página 352, penúltimo párrafo dice [Los Sellos]:

[107]. Y en este tiempo cuando el Espíritu Santo se está revelando en los últimos días, el anticristo también se está manifestando a través del sistema político y demás cosas. Y sucederá que al tiempo cuando el anticristo venga en su plenitud, Dios también vendrá en Su plenitud para redimirnos. Siempre corren paralelos (¿ve?). Caín y Abel, el cuervo y la paloma, Judas y Jesús”.

El Judas del tiempo final, que será paralelo al Judas de aquel entonces, el Judas del tiempo final será el anticristo. El Juan el Bautista del tiempo final será – o fue: el reverendo William Branham.

Pero ahora vamos a buscar la página…, porque va a haber un enfrentamiento; en la página 270 y 271 de aquí de Los Sellos dice:

197. Aquí vemos la Vida y la Muerte llegando a su último encuentro. El caballo blanco de Vida verdadera y el caballo amarillo de credos mezclados. La cosa está llegando a un verdadero reto”.

Y el reto será ¿dónde? En el Monte de Sion. Eso lo consigue por ahí desde la… – de la página 186 a la 190 del libro de Las Edades (para que lo apunten). La 192 de esta versión; dice [pág. 190]:

[68]. Luego en la lluvia tardía vendrá un reto semejante al de aquel en el Monte Carmelo”.

Y más abajo dice… (eso es el primer párrafo), dice:

[68]. Fíjese bien en esto para verlo en la Palabra. Juan fue el precursor de Malaquías, capítulo 3. Él sembró la lluvia temprana y fue rechazado por las organizaciones de su día. Jesús vino y tuvo un reto en el Monte de la Transfiguración. El segundo precursor de Cristo sembrará para la lluvia tardía. Jesús será el reto entre las denominaciones y los credos porque Él vendrá para respaldar Su Palabra y para llevar a Su Novia en el rapto. El primer reto fue en el Monte Carmelo; el segundo reto fue en el Monte de la Transfiguración; y el tercero será en el Monte de Sion”.

“La Iglesia es el Monte de Sion”, dice Hebreos, capítulo 12. Dice: “No nos hemos acercado al monte Sinaí, o sea, al que se podía tocar; sino que nos hemos acercado (¿a dónde?) al Monte de Sion, nos hemos acercado a la Jerusalén celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos inscritos en los Cielos”; y así por el estilo nos habla el apóstol San Pablo.

Y ahora, aquí vimos que va a haber un enfrentamiento, un reto.

El espíritu de Judas Iscariote, que es el espíritu del maligno, vean, se encarnará en el anticristo; será el diablo encarnado en un hombre del tiempo final. Pero el Espíritu Santo, que ha estado en medio de Su Iglesia, se encarnará en un hombre, vendrá encarnado.

Vamos a ver. Aquí dice [Los Sellos, pág. 271]:

208. Yo siempre he dicho: ‘Si Dios envió a alguien, Él respaldará lo que el tal diga’. Si usted es un embajador celestial, todo el Cielo lo respaldará; y el Cielo consiste de la Palabra”.

Ahora, vamos a ver ya… Vimos que viene un reto; eso será en la apretura.

En la página 256 dice, penúltimo párrafo dice [Los Sellos]:

121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre. Esa es la gran diferencia entre los dos (esa es la diferencia entre el anticristo y Cristo)”.

Y ahora, eso es la profecía para ser cumplida en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo. Y si esto es lo que Dios ha dicho que va a llevar a cabo: yo lo he creído con toda mi alma, con todo mi corazón.

Esto es lo que precursó Elías en su cuarta manifestación, y eso es —por consiguiente— lo que Dios hará una realidad; y eso será la profecía viva en medio del pueblo, junto a la cual estaremos trabajando todos nosotros.

Si Él prometió precursar, Dios prometió precursar Su Venida para el Día Postrero, y lo hizo por medio de un mensajero enviado a la séptima edad de la Iglesia; y para el Día Postrero, para el tiempo final, tenemos la promesa de la Venida de Jesús, de Elías y de Moisés…; encontramos que, en lo que fue precursado, nos habla de que vendrá Jesús, y también nos habla de que vendrá Elías, y también nos habla de que vendrá Moisés. ¿Ve? Estaba precursando la Venida del Señor con Sus Ángeles; porque eso es lo que está prometido en la Palabra profética para ser cumplida – cumplido en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo, y, por consiguiente, en medio de la raza humana.

Por eso encontramos al reverendo William Branham hablando de Elías, y también de Moisés, y también hablando del pueblo hebreo; es porque el impacto del cumplimiento de la profecía correspondiente al tiempo final llegará no solamente al cristianismo, sino al judaísmo también; e impactará a toda la humanidad; e impactará a las vírgenes durmientes, o sea, al cristianismo que no ha recibido el Espíritu Santo, y por consiguiente no tiene el Vestido de Boda.

Por eso el reverendo William Branham dice que cuando el mundo denominacional comience a recibir el Mensaje, ese es el momento, o sea, la hora de Su Venida[16]. O sea que es bajo el tiempo del Séptimo Sello que todas estas cosas vendrán a tomar vida, vendrán a convertirse en una realidad.

Recuerden, también, que fue dicho: “Cuando el Séptimo Sello comience será (¿qué?) un secreto por completo”[17]. Pero también nos dice que el Séptimo Sello va a ser abierto al público[18]. O sea, primero es un secreto, y después es abierto el secreto; y se comprenderá que, antes de ser abierto, hubo un lapso de tiempo que era un misterio lo que estaba sucediendo, pero que el Séptimo Sello estaba hecho una realidad.

Como, por ejemplo, la Venida del Mesías: cuando Él comenzó… fue bautizado por Juan el Bautista y lleno del Espíritu, y comenzó a predicar, ya hacía casi 30 años que Él estaba en la Tierra; pero eso era un misterio, Su Venida era un misterio.

Pero había cumplido promesas, como la promesa de que la virgen concebiría y daría a luz un niño, y sería en Belén de Judea que nacería, y sería descendiente del rey David; pero todo eso que estaba cumpliéndose era todavía un misterio, estaba cerrado, y muy pocos se dieron cuenta de lo que estaba sucediendo.

Y ahora, tenemos la promesa que el Séptimo Sello es la Venida del Señor.

Y el precursor dice: “Está bien que Él no haya dado a conocer ese misterio, cómo viene y cuándo viene”[19]; cómo viene y cuándo viene; pero había hablado en Los Sellos que sería el Verbo[20]; Apocalipsis 19 dice que es…, tiene por Nombre: el Verbo de Dios: El Verbo, la Palabra, el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo, la Palabra hecha carne.

Y ahora, todas esas promesas se convertirán en una realidad en medio de la Iglesia de Jesucristo, y los judíos van a decir: “¡Eso es lo que nosotros estábamos esperando por muchos siglos!”.

Así que pueden dejarlos quietecitos, que ellos van a ver. A ellos lo que no les gusta es que los estén presionando. Ellos van a ver, como vio Jacob: cuando vio que venía su hermano Esaú con 400 o 450 de sus siervos[21], y armados, dijo: “Aquí es mi final”; porque su hermano había dicho que cuando muriera su padre Isaac, entonces Esaú mataría a Jacob, su hermano[22].

Y ahora, Jacob dividió en dos su familia: colocó las siervas primero, con los hijos; después colocó a Lea con los hijos; y ya se quedó más atrás con Raquel y su hijo José y el que venía en la barriga, y se quedó a lo último; y ya luego los pone a caminar también, y él se queda solito. Y luchó toda la noche con un Hombre, un Varón; y no lo soltó hasta que recibió la bendición de Él[23].

Él sabía que era un ser de otra dimensión, él sabía que Él era el Ángel del Pacto, y le dice: “No te…”, cuando el Ángel le dice: “Suéltame, que ya raya el alba (o sea, tiene – tenía que irse)”, Jacob le dice: “No te voy a soltar hasta que me bendigas”.

El Ángel le pregunta: “¿Cómo te llamas?, ¿cuál es tu nombre?”.

El Ángel lo sabía, pero hay cosas que nosotros tenemos que hablar aunque Dios las sepa. Dios conoce nuestras necesidades; pero Jesús nos enseñó a orar, para que oráramos a Dios y le hiciéramos las peticiones, y también adoráramos a Dios y lo glorificáramos.

Y ahora, Jacob no suelta al Ángel, y el Ángel se tiene que ir. Le pregunta por su nombre, y Jacob le dice: “Mi nombre es Jacob” (‘suplantador’).

Y el Ángel le dice: “No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido”.

Y Jacob le pregunta: “¿Cuál es Tu Nombre?”. Vean, siempre al ser humano le ha interesado saber cuál es el Nombre de Dios. Y el Nombre de Dios está en el Ángel.

Recuerden que a Moisés le dijo cuál era Su Nombre; porque Moisés le preguntó (y en el capítulo 23 también…), en el capítulo 3 [Éxodo]. Y en el capítulo 23 le dijo que el Ángel [Nombre] estaba en Su Ángel.

Por eso cuando el Ángel habla con Moisés y le dice: “Yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob (o sea, era Dios dentro del Ángel, de ese cuerpo angelical)”, y Moisés le pregunta por Su Nombre, el Ángel le dice cuál es Su Nombre; le da las letras: YHW. Esa es la traducción que se hace de las palabras que en hebreo fueron dadas. Y en inglés se explica también de cierta forma. Y en algunas explicaciones o traducciones se dice: “Yo Soy”. Y hay también otras que dice: “Yo Seré”. Vamos a dejar eso quietecito ahí. Es un misterio también; no solamente Dios, sino Su Nombre también.

Y ahora, por cuanto el Nombre está en el Ángel, ese Ángel que le aparece a Jacob tiene el Nombre de Dios; y por eso Jacob quiere conocer cuál es el Nombre, porque Jacob reconocía que era Dios en Su cuerpo angelical. Y eso lo prueba las palabras de Jacob, cuando le puso por nombre a ese lugar… ¿Qué nombre le dio? Peniel, que significa ¿qué? ‘Rostro de Dios’; dice: “Porque vi a Dios cara a cara y fue librada mi alma”[24].

¿Ve? Él tenía el conocimiento de que Dios aparecía en Su cuerpo angelical, que ese Ángel era Dios velado en un cuerpo angelical; era Dios velado en Su imagen: Su cuerpo angelical. Recuerden, la imagen es el cuerpo angelical. Y estos santos del Antiguo Testamento, estos patriarcas, tenían ese conocimiento.

En muchas ocasiones le apareció Dios en forma de Ángel a Abraham también: le apareció como Melquisedec[25]; y también le apareció cuando aquellos tres Ángeles, tres varones, le aparecieron en el capítulo 17 y 18 del Génesis, antes de la destrucción de Sodoma y Gomorra.

Para el Día Postrero tenemos la promesa de tres personajes: Jesús, Moisés y Elías; o sea, eso es paralelo; porque Cristo dijo que “como fue en los días (¿de quién?) de Lot, así será el día en que el Hijo del Hombre se manifestará, se revelará”[26].

Y la promesa es que el Hijo del Hombre se manifestará, se revelará, vendrá con Sus Ángeles[27], como vino Dios allá a Abraham.

Y también dice que será como en los días de Noé, donde hubo un profeta dispensacional, y donde había llegado el fin de… del mundo antediluviano[28].

Y para el tiempo final habrá llegado el fin para el reino de los gentiles; habrá llegado el fin para el reino o los reinos de este mundo, para dar lugar luego al Reino del Mesías.

Y ahora, tenemos la promesa de que habrá una manifestación plena de Dios en medio del cristianismo, y que esa manifestación fue identificada por el Ángel que le aparecía al precursor de la Segunda Venida de Cristo como la Tercera Etapa; y se llevará a cabo en otro idioma que no es el inglés, porque cuando él vio o escuchó la Voz de los Siete Truenos, dice que estaba en un idioma desconocido para él, por lo tanto, no era inglés[29].

Tiene que ser en el idioma que corresponda al mensajero que Dios tenga para ese tiempo, porque Cristo en Espíritu Santo en cada mensajero ha hablado en el idioma del mensajero.

Cuando se hizo carne, pues habló en el idioma del Ángel Mensajero, el Ángel del Pacto hecho carne, que era el hebreo o arameo que Él hablaba (y ellos hablaban) en aquel tiempo, ese era el idioma de Jesús.

Y ahora, tenemos la promesa de esa Tercera Etapa, llamada Tercera Etapa, donde la plenitud de Dios será manifestada; por lo tanto, estará el Verbo en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo, la Palabra, el Verbo manifestado. Y tendrá también un Nombre que ninguno conocía sino Él mismo, “y Su Nombre es: el Verbo de Dios”[30].

“Y en Su vestidura y en Su muslo tiene escrito este nombre: Rey de reyes y Señor de señores”[31], porque estará en ese tiempo para manifestarse como Rey. Y por consiguiente, terminará Su Obra de Intercesión en el Cielo y se convertirá en Rey, en el Rey de reyes y Señor de señores y Juez de toda la Tierra. Ya no será Sumo Sacerdote, ya no estará como Cordero y como Sumo Sacerdote, sino como Juez y Rey.

Tenemos la promesa de un edificio grande: una Carpa Catedral, donde habrá miles de personas, y donde grandes maravillas y señales serán llevadas a cabo; y habrá un cuartito pequeño de madera —la cual vendrá a ser “la cámara secreta”—, en donde estará Cristo, el Espíritu Santo, la Columna de Fuego, obrando esas maravillas. Y tendrá un velo de carne, porque será el Verbo viniendo en Su manifestación final en medio de Su Iglesia.

Y el reverendo William Branham dijo (en – ahí pueden tener en la página 136 del libro de Citas y también el libro de Los Sellos) que las señales y maravillas, los grandes milagros, son para Moisés y Elías; por lo tanto, ahí estarán los ministerios también de Moisés y Elías, y de Jesús, repitiéndose nuevamente; el Espíritu Santo, Cristo, el Ángel del Pacto, operándolos nuevamente. Porque el único que tiene ministerios es el Espíritu Santo, Él es el único que ha operado ministerios.

Y ahora, ese proyecto divino de una Carpa Catedral gigante es el Programa para el tiempo final, en donde la manifestación plena de Dios será manifestada, y estarán cumpliéndose las profecías correspondientes a este tiempo final para bendición de la Iglesia-Novia, para el cristianismo, para también el mundo ver esa manifestación en donde Dios va a estremecer a este mundo; y también los judíos van a ver esa manifestación.

Dios va a estremecer a este mundo en Su manifestación final. Van a saber que hay Dios, y van a ver Su manifestación en el cumplimiento de la profecía viva de la Carpa Catedral; en donde yo voy a estar. ¿Y quién más va a estar participando de esas bendiciones? Todos ustedes también.

Y por cuanto ha sido dicho que los milagros – grandes milagros serán – grandes milagros internacionales serán con Moisés y Elías, pues va a haber entonces cámaras, van a haber transmisiones por satélite y habrá pantallas de televisión en los diferentes países; y no importa el país que sea, ocurrirán también milagros en los diferentes países, aunque se esté llevando a cabo la manifestación de Dios, de Cristo, en un lugar; pero Él no tendrá limitaciones.

¿No dijo Él, Cristo, al oficial del ejército romano cuando le habló de su hijo que estaba enfermo, y le dijo el oficial romano: “Di la Palabra y mi mozo sanará”?, y conforme a la Palabra que Él dijo, entonces fue sanado su siervo[32]. No halló fe tan grande en todo Israel como la que halló en ese hombre en donde vio que Cristo no tenía limitaciones, no había distancias para Cristo, no tenía que ir a poner la mano sobre el enfermo, solamente con hablar la Palabra.

Y así será la Tercera Etapa en el cumplimiento de la Visión de la Carpa: será la Palabra creadora siendo hablada; ahí estará el secreto. Y no será un espectáculo público para que no haya imitaciones; será algo reservado, pero va a estremecer al mundo.

En algún lugar tiene que surgir la profecía viva de la Visión de la Carpa; tiene que hacerse viva, realidad, esa visión. Por eso trabajamos brazo a brazo con Puerto Rico en ese proyecto de ese auditorio grande, de esa Carpa Catedral que ya mandaron a construir, y también en los terrenos que están comprando, para que haya espacio…, porque no puede colocar una carpa gigante en un terrenito pequeño que haga… que colinde con la carretera; no.

Si el edificio es grande, pues tiene que tener un lugar grande, y tiene que tener lugar para el estacionamiento de autobuses, de automóviles, y también para personas caminar; porque no van a estar todo el tiempo dentro del edificio, sino que también: cuando llegan tienen que caminar para dirigirse al edificio. Y cuando hay recesos para comer, también tienen que salir fuera para comer y comprar las cosas.

Yo estoy brazo a brazo con Puerto Rico, con La Carpa Corporation de Puerto Rico, en ese gran proyecto que están llevando a cabo. Y aunque yo no esté allá, sino que estoy viajando todo el tiempo, con todo y eso, estoy brazo a brazo con ellos en ese proyecto.

Y aprecio mucho también el que ustedes como ministros, junto a sus congregaciones, se han puesto brazo a brazo con Puerto Rico en ese proyecto de esa Carpa Catedral.

Y esperamos que esa sea la Carpa Catedral que vio el reverendo William Branham. Tiene que ser en el territorio donde esté cumpliéndose la edad correspondiente a este tiempo.

Por eso no la pudo llevar a cabo, hacer o conseguir el reverendo William Branham, porque no era para la séptima edad; es para nuestra edad. Y por consiguiente, nos toca a nosotros trabajar para que esa profecía venga a vida, se haga una realidad.

Y si alguien nos dice: “Pero ustedes están haciendo algo que le toca a Norteamérica hacer”.

¿Y por qué no lo han hecho?

¿Y por qué la estamos haciendo nosotros? Porque lo creemos de todo corazón y sabemos dónde estamos parados.

Sabemos que está ligada a un idioma que no es inglés, y sabemos que está ligada a un Mensaje dispensacional prometido para este tiempo final: el Evangelio del Reino, unido al Evangelio de la Gracia. Todas esas cosas las sabemos; y por consiguiente trabajamos para que, lo más pronto posible, se haga realidad la profecía de la Visión de la Carpa.

Y todo eso está ligado a las grandes maravillas que Dios ha prometido para este tiempo final. Y está ligado a la preparación para la transformación y el rapto; y de ahí no quiero explicar mucho, pero está ligado a ese Programa Divino. Y está ligado también al pueblo hebreo.

Y evitando siempre tener conflictos los unos con los otros, llevándonos bien los unos con los otros. Y en lo que no nos entendamos, pues hablamos para resolverlo, y ver cómo hacer las cosas lo mejor posible; sin imponer el uno al otro nada, sino mutuo acuerdo, trabajando todos en la Obra del Señor. Y viendo cómo es conveniente, o más conveniente para hacer las cosas; y tratando de economizar lo máximo en la Obra del Señor, sabiendo que es del Señor todo lo que Él provee, y tenemos que darle cuenta a Él por todo lo que Él provee.

Recuerden, en una ocasión que Él multiplicó los panes y los peces, Él dijo: “Ahora recojan todo lo que sobró”[33]. ¿Y para qué? No era para botarlo, era para usarlo después.

Y en una ocasión, cuando Él después de eso habla algo, ellos parece que olvidaron lo que habían recogido, algo pasó, y pensaron que Él les estaba diciendo esas cosas porque no habían llevado comida (no sé si era de lo que había quedado; eso después lo vemos)[34].

Pero recuerden: Cristo no malgasta; Él gasta, pero no malgasta; Él gasta lo que es necesario. Y así tenemos que ser también nosotros.

No pensar como algunas personas dicen: “Lo que nada nos cuesta, hagámoslo fiesta”; no. A Cristo le costó muy caro todo: tuvo que dar Su vida por todos nosotros, y por el mundo entero.

Por lo tanto, todo le pertenece a Él, y tenemos que saber cómo usar las cosas que Él nos provee; siempre economizando al máximo. Aunque digan que somos tacaños, pero tenemos que darle cuentas a Él, y por consiguiente tenemos que dar buenas cuentas.

Bueno, estos son consejitos para que sepamos usar al máximo lo que Él nos provee.

Bueno, que Dios les bendiga y les guarde. Y ya vamos a dejar al reverendo Epifanio por aquí, para continuar.

(Por aquí tenemos los dos libros: uno de Los Siete Sellos, y otro de Las Siete Edades. Puede pasar por aquí; porque si no, pues nos toma la noche aquí).

Que Dios les bendiga y les guarde. Y hasta mañana, Dios mediante.

“MINISTROS ATENTOS, TRABAJANDO EN Y CON LA PROFECÍA VIVA”.

[Revisión noviembre 2025]

[1] Génesis 1:26

[2] San Juan 14:28

[3] San Juan 10:30

[4] Filipenses 2:9-11

[5] Romanos 10:17

[6] San Mateo 2:13-15

[7] Oseas 11:1

[8] Mt. 3:13-17, Mr. 1:9-11, Lc. 3:21-22

[9] San Lucas 2:49

[10] San Mateo 16:21-23, San Marcos 8:31-33

[11] Romanos 10:10

[12] San Juan 16:28

[13] San Juan 8:58

[14] Citas, pág. 119, párr. 1058: 63-1229E “Apartando la mirada hacia Jesús”, párr. 52

[15] San Mateo 28:20

[16] Citas, pág. 10-A, párr. 99: 61-0427 “Solo creed”, (párrs. 119-120 en inglés)

[17] Los Sellos, pág. 472, párr. 164

[18] Los Sellos, pág. 482, párrs. 195, 199-200

[19] Citas, pág. 106, párr. 923: 63-0728 “Cristo es el misterio de Dios revelado”, párrs. 105-107

[20] Los Sellos, pág. 131, párrs. 131-133

[21] Génesis 33:1-3

[22] Génesis 27:41

[23] Génesis 32:22-29

[24] Génesis 32:30

[25] Génesis 14:18-20

[26] San Lucas 17:28-30

[27] San Mateo 16:27

[28] San Mateo 24:37-39, San Lucas 17:26-27

[29] Los Sellos, pág. 471, párr. 162

[30] Apocalipsis 19:13

[31] Apocalipsis 19:16

[32] San Mateo 8:5-13, San Lucas 7:1-10

[33] San Juan 6:12

[34] San Mateo 16:5-12, San Marcos 8:14-21

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