Muy buenas tardes, amados hermanos y amigos presentes y los que están a través de internet. Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y nos hable directamente a nuestra alma, nos abra las Escrituras, y nos abra el entendimiento para poder comprender Su Palabra y Su Programa contenido en Su Palabra. Amén y amén.
Para esta ocasión, en la misma línea de pensamiento de la actividad de la mañana, del mensaje de la mañana, tenemos el tema: “LA TRAYECTORIA DEL REY DE REYES”.
Leemos en Hebreos, capítulo 7, verso 1 en adelante… verso 1 al 10, donde dice San Pablo:
“Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo,
a quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre significa primeramente Rey de justicia, y también Rey de Salem, esto es, Rey de paz;
sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre.
Considerad, pues, cuán grande era este, a quien aun Abraham el patriarca dio diezmos del botín.
Ciertamente los que de entre los hijos de Leví reciben el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley, es decir, de sus hermanos, aunque estos también hayan salido de los lomos de Abraham.
Pero aquel cuya genealogía no es contada de entre ellos, tomó de Abraham los diezmos, y bendijo al que tenía las promesas.
Y sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor.
Y aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales; pero allí, uno de quien se da testimonio de que vive.
Y por decirlo así, en Abraham pagó el diezmo también Leví, que recibe los diezmos;
porque aún estaba en los lomos de su padre cuando Melquisedec le salió al encuentro”.
Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.
Nuestro tema es: “LA TRAYECTORIA DEL REY DE REYES”.
Este Rey de reyes del cual hablamos en esta ocasión es el mismo Melquisedec que le apareció a Abraham, el cual es el Rey de Salem, y es el Sacerdote del Dios Altísimo. Él es el mismo Dios en un cuerpo teofánico, el cual le apareció a Abraham, y el cual le dio pan y vino a Abraham, y bendijo a Abraham[1].
Y ahora, en el Nuevo Testamento encontramos que el mismo que se manifestó en todo el Antiguo Testamento a los profetas y a través de los profetas, el cual es el mismo Rey de los Cielos y de la Tierra, ahora en el Nuevo Testamento se hizo carne y habitó en medio del pueblo hebreo.
Y ahí tenemos, en la trayectoria del Rey de reyes, a Melquisedec, el cual es el Rey de reyes hecho hombre, hecho carne. Cuando le apareció a Abraham estaba en Su cuerpo teofánico, angelical, pero ahora le aparece al pueblo hebreo en carne humana, cuando se hizo carne y nació Su cuerpo de carne en Belén de Judea, y le fue puesto por nombre Jesús.
Y ahí podemos ver, en la trayectoria del Rey de reyes, al Rey de reyes hecho carne en medio del pueblo hebreo; y llevó a cabo la Obra de Redención.
Siendo que Melquisedec, el Rey de reyes, es también el Sumo Sacerdote del Templo celestial, Él tenía que pasar por esta Tierra en carne humana para —Su propio cuerpo de carne— ser ofrecido en Sacrificio vivo, para pagar el rescate de toda persona escrita en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero.
Él tenía que hacer la labor del Sumo Sacerdote en el Cielo, así como lo hacía el sacerdote Aarón y los demás sumos sacerdotes cada año: el mes séptimo, el día diez del mes séptimo de cada año, en donde se llevaba a cabo la expiación; en donde se sacrificaba un macho cabrío, y la sangre de ese macho cabrío era llevada al lugar santísimo para la reconciliación del pueblo hebreo con Dios. Ese día era un día en donde las personas tenían que afligir sus almas por haber pecado ante Dios, y efectuar —el sumo sacerdote— el sacrificio por el pecado, para poder alcanzar la misericordia de Dios, el perdón de Dios, y ser reconciliados con Dios[2].
Ahora, todo esto que está sucediendo en medio del pueblo hebreo aquí, en el Antiguo Testamento, es tipo y figura de lo que sucedería en el Cielo, en donde el Sumo Sacerdote Melquisedec efectuaría esa labor de Intercesión en el Lugar Santísimo del Templo celestial.
Y para poder llevar la Sangre perfecta, que sería aceptada por Dios allá en el Lugar Santísimo del Templo celestial, para llevar a cabo la reconciliación del pueblo celestial de Dios con Dios (que son todos los escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, que son el Israel celestial); vean, así como se llevó a cabo o se llevaba a cabo cada año la reconciliación del pueblo hebreo con Dios, el día diez del mes séptimo, se llevaría a cabo la reconciliación del Israel celestial con Dios; y eso sería efectuado, ¿dónde? En el Cielo sería efectuada esa reconciliación, sería efectuada esa labor de Intercesión.
Y ahora, todavía estamos en ese Día de Expiación, el cual terminará cuando Cristo termine Su Obra de Intercesión en el Cielo, tome el Título de Propiedad, el Libro de los Siete Sellos, el Libro de la Vida del Cordero, y lo abra en el Cielo, y reclame a todos los que Él ha redimido con Su Sangre preciosa, que son todos los que han sido reconciliados con Dios por medio de la Obra de Intercesión de Jesucristo en la Cruz del Calvario.
Y cuando Él se levante del Trono del Padre, ya ninguna otra persona podrá ser reconciliada con Dios para pertenecer a la Iglesia del Señor Jesucristo; ya se habrá terminado la oportunidad que se abrió el Día de Pentecostés para obtener perdón de pecados y ser reconciliados con Dios. Ese lapso de tiempo ha sido: desde el tiempo en que Cristo fue crucificado hasta este tiempo final, en donde de un momento a otro se va a cerrar ese ciclo divino.
Por eso Cristo en San Lucas, capítulo 13, verso 25, nos habla de que la Puerta va a ser cerrada algún día. Esto lo dice aquí en el capítulo 13 de San Lucas (vamos a ver); verso 24 en adelante dice:
“Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán”.
Y la Puerta angosta es Cristo, y el Camino angosto es Cristo también.
“Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois”.
También encontramos en la parábola de las diez vírgenes (en el capítulo 25 de San Mateo, versos 13… versos 10 al 13), que cuando entran las vírgenes prudentes con el esposo, luego se cierra la Puerta; y las vírgenes insensatas o fatuas no pudieron entrar; y luego tocan a la Puerta, pero ya será demasiado de tarde, ya se habrá cerrado la Puerta de la Misericordia, que es Cristo nuestro Salvador.
Y ahora, podemos ver que algún día se va a cerrar la Puerta de la Misericordia, y los que estén fuera para ese tiempo: quedarán fuera; y los que estén dentro: permanecerán dentro; y esos son los que permanecerán dentro del Cuerpo Místico de Cristo, los cuales habrán nacido de nuevo.
Ahora, en Espíritu Santo el Rey de reyes pues está en Su Iglesia, de edad en edad; y ahí podemos ver la trayectoria del Rey de reyes en esta Tierra en medio de Su Iglesia, manifestándose en cada territorio donde se cumple cada edad, y usando siempre a un mensajero. Es en el mensajero de cada edad que encontramos al Rey de reyes, Jesucristo, manifestado en Su trayectoria de edad en edad, hasta llegar a este tiempo final en el cual nosotros nos encontramos.
Lo hemos visto en el territorio de Israel en carne humana, lo vimos en los apóstoles, lo vimos en el apóstol Pablo en Asia Menor, lo vimos en cinco mensajeros en Europa; lo vimos en Norteamérica, en el séptimo ángel mensajero de la séptima edad, que vino con el espíritu y virtud de Elías precursando la Segunda Venida de Cristo (ese mensajero fue el reverendo William Branham, para los que lo quieran recibir); y luego en la América Latina y el Caribe es el territorio donde en este tiempo final el Rey de reyes, Jesucristo en Espíritu Santo, tendrá Su manifestación final, donde enviará Su Ángel Mensajero, el cual será el instrumento de Cristo, el Rey de reyes, para Su manifestación final en medio de Su Iglesia.
¿Y cómo lo vamos a conocer?, ¿cómo vamos a conocer al mensajero? Lo conoceremos porque traerá el Cetro, la Palabra en él manifestada.
¿Y cómo conoceremos al Rey de reyes? Lo conoceremos en Su manifestación, llevando a cabo las cosas que Él dijo que hará en este tiempo final.
Él dijo que nos dará a conocer todas las cosas que han de suceder después de las que ya han sucedido en las siete edades[3]; pues Él estará en y por medio de Su Ángel Mensajero dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder en este tiempo final.
Ahora, podemos ver cómo será conocido el Rey de reyes en Su trayectoria en este tiempo final, hasta llegar a este tiempo final; es conocido como fue conocido en cada edad: por Su manifestación en cada edad a través del mensajero de cada edad. Él ha estado manifestando Sus atributos en Sus diferentes mensajeros.
Para este tiempo final, Cristo, el Rey de reyes y también Señor de señores, el Melquisedec, que le apareció a Abraham, estará en medio de Su Iglesia en Espíritu Santo, velado y revelado en Su mensajero final, que —conforme a la Escritura— es el Ángel del Señor Jesucristo.
Ahora, en Su trayectoria lo vimos de edad en edad en el territorio correspondiente a cada edad. Para este tiempo final, el territorio correspondiente a la Edad de la Piedra Angular es la América Latina y el Caribe; por lo tanto, es en la América Latina y el Caribe que el Rey de reyes en Su trayectoria tiene que aparecer velado y revelado en carne humana, en un hombre de Su Cuerpo Místico de creyentes, que es el Ángel del Señor Jesucristo, el Mensajero del Rey.
En el Mensajero del Rey estará el Rey de reyes manifestado, dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto. Pero el mensajero no es el Señor Jesucristo, el mensajero no es el Rey de reyes; el Rey de reyes es el que envía a Su mensajero, y a través de Su mensajero se manifiesta el Rey de reyes, Jesucristo en Espíritu Santo, nuestro amado Salvador.
Tenemos que saber la diferencia que hay entre el Rey de reyes y Su Enviado, tenemos que saber la diferencia que hay entre Jesucristo y Su Ángel. El Ángel es el instrumento de Jesucristo.
Ahora, por esa causa es que cuando Juan el apóstol quiso adorar al Ángel (en Apocalipsis, capítulo 19, versos 7 al 10, y Apocalipsis 22, versos 6 al 12), el Ángel le dijo que no lo hiciera, que adorara a Dios; porque este Ángel es un redimido por la Sangre de Cristo, es uno de los profetas de Dios, uno de los consiervos de Juan y uno de los consiervos de los profetas.
Ahora, encontramos que para el Espíritu Santo obrar, Cristo, el Rey de reyes, obrar de edad en edad en Su trayectoria, ha tenido siempre un mensajero; y han sido bienaventurados los que han recibido al mensajero; porque al recibir al mensajero han recibido a Cristo, el Rey de reyes, velado y revelado en el mensajero de cada edad.
Por eso Cristo dijo: “El que recibe a profeta en nombre de profeta, recompensa de profeta recibe”[4]; o sea, recibe todo el beneficio y bendición para lo cual Dios ha enviado ese profeta.
También Cristo dice en San Juan, capítulo 13, verso 20:
“De cierto, de cierto os digo: El que recibe al que yo enviare, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió”.
Y Cristo ha enviado Sus ángeles mensajeros de edad en edad; y los que han recibido al mensajero de cada edad: han recibido a Cristo manifestado en el mensajero de cada edad, y por consiguiente han recibido al Padre.
Y para este tiempo final, Cristo dice en Apocalipsis 22, verso 16:
“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.
Ese es el Enviado de Jesucristo para este tiempo final, para la Iglesia del Señor Jesucristo; porque para este tiempo final es que este Ángel Mensajero estaría en carne humana en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo. El mismo que le dio a Juan el apóstol la revelación del Apocalipsis vendría en carne humana en medio de la Iglesia de Jesucristo en este tiempo final; así como el Ángel de Jehová, el Ángel del Pacto, que estuvo en medio del pueblo hebreo, y le dio la revelación del Mensaje correspondiente al Antiguo Testamento a Moisés, el Mensaje de la Ley, pero luego se hizo carne en medio del pueblo hebreo.
Ahora, así como el Ángel de Jehová vino en carne humana en medio del pueblo hebreo y se llamó Jesús, ahora el Ángel de Jesucristo estará en medio del pueblo, la Iglesia de Jesucristo, el Israel celestial, en carne humana. Por eso es que en la misma forma que el Padre hace con Su Ángel (Jesucristo), Jesucristo hace con Su Ángel Mensajero. Dice Apocalipsis, capítulo 22… vamos a ver… Vamos a leer primero el capítulo 2, para que tengamos un cuadro claro; verso 26 al 28 dice:
“Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones,
y las regirá con vara de hierro, y serán quebrantadas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre”.
En la misma forma que recibió del Padre la autoridad en el Cielo y en la Tierra[5], ahora Cristo le otorga al Vencedor autoridad sobre las naciones.
Este que estará, que guarda las obras de Cristo hasta el fin, es el Ángel Mensajero que estará en este tiempo final.
Y este es el mismo siervo fiel y prudente de la parábola de San Mateo 24, verso 42 al 47, donde nuestro amado Señor Jesucristo dice:
“Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor.
Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa (y recuerden que Cristo viene como ladrón en la noche)[6].
Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis.
¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo?”.
Recuerden que Cristo ha colocado sobre Su Casa siervos fieles y prudentes, que son Sus ángeles mensajeros.
“Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así.
De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá”.
Y ahora, el siervo fiel y prudente que estará viviendo en el Día Postrero es el que tendrá la bienaventuranza más grande, porque a ese lo colocará sobre todos Sus bienes.
Ahora, los otros ángeles mensajeros también tendrán una bendición grande, y en el Reino Milenial estarán colocados sobre los bienes del Señor que corresponden a esos ángeles administrar; pero el siervo fiel y prudente del Día Postrero estará sobre todos; por lo tanto, la bendición será mayor, la de ese Ángel Mensajero, el cual es un profeta dispensacional. Y siempre un profeta dispensacional es mayor que un mensajero de una edad.
Y ahora, ese es el Enviado de nuestro amado Señor Jesucristo.
Y ahora, vean ustedes cómo Cristo lo pondrá sobre todos Sus bienes, y cómo Cristo le dará autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro, y serán quebrantadas como vaso de alfarero. Esto es lo mismo que nos dice Apocalipsis, capítulo 19, versos 14 en adelante, donde dice:
“Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos.
De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso.
Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: Rey de reyes y Señor de señores”.
Aquí vemos a Cristo con Su Iglesia (Su Ejército celestial) viniendo; y viene para herir con la Espada que sale de Su boca (con Su Palabra) a las naciones, y para regirlas con vara de hierro; “y pisar el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso”: para traer la gran tribulación sobre la raza humana.
Y ahora:
“Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: Rey de reyes y Señor de señores”.
Ahora vean a dónde llega el Rey de reyes en Su trayectoria: aquí: llega a Apocalipsis, capítulo 19.
Ahora, en medio de Su Iglesia Él estará, Cristo, el Rey de reyes, velado y revelado de edad en edad en el mensajero de cada edad; y para este tiempo final Él estará velado y revelado en Su mensajero en medio de Su Iglesia, y estará como el Amén de Dios.
Vamos a ver cómo lo dice el reverendo William Branham. En la página 373 del libro de Las Edades dice… este es el saludo:
“EL SALUDO
‘Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí dice el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios…’.
Apocalipsis 3:14
47. ¿No es esa la más hermosa descripción de los atributos de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo? Estas palabras (dice) me dan ganas de gritar. Traen a mi corazón un espíritu de realidad. Solamente leyéndolas, aun sin esperar una completa revelación del Espíritu, me encantan sin medida.
48. Jesús nos está dando una descripción de Sí mismo en relación a la última edad. Los días de la gracia están por terminar. Él ha mirado desde el primer siglo hasta el presente siglo veinte, y nos ha dicho todas las cosas concernientes a estas edades. Antes de que Él nos revele las características de la última edad, nos da una descripción final de Su propia Deidad, benigna y suprema. Esta es la revelación final de Sí mismo.
49. Así dice el “Amén”. Jesús es el Amén de Dios. Jesús es el ‘Así sea’ de Dios. Amén significa lo final, significa aprobación, significa promesa prevaleciente, significa promesa que no cambia, significa el sello de Dios.
50. Quiero que se fije bien ahora, para que vea algo muy precioso y hermoso. Dije que esta es la revelación del tiempo del fin, la revelación de Sí mismo. Cuando el día de la gracia termine, entonces dentro de poco tiempo empezará el Milenio”.
Ahora, vean ustedes cómo la revelación del tiempo del fin es para este tiempo final, y es el Amén de Dios, el ASÍ SEA de Dios.
Ahora, esta revelación la estaremos viendo cara a cara, porque Él se velará y se revelará en el Día Postrero a través de Su Ángel Mensajero. Por lo tanto, Cristo, el Amén de Dios, en Espíritu Santo estará velado y revelado en medio de Su Iglesia, hablándonos todas estas cosas que deben suceder pronto.
Y estará en Su trayectoria… Vean ustedes cómo ha ido subiendo de edad en edad, y ha ido pasando de territorio en territorio y de mensajero en mensajero, hasta este tiempo final, en donde sube a la Edad de la Piedra Angular.
Y como territorio, vean ustedes, vino del este, la tierra de Israel, pasó a Asia Menor, luego pasó a Europa, luego pasó a Norteamérica, y ahora viene a la América Latina y al Caribe; ¿quién? El Rey de reyes. Aquel que le apareció a Abraham como Melquisedec, el cual es Jesucristo en Su cuerpo teofánico, angelical, para este tiempo final estará en medio de la simiente real de Abraham, para darnos el pan y el vino; darnos de Sí mismo.
En el mensaje “El evangelismo del tiempo final”, dice: “Él vendrá…”. Vamos a ver la página aquí…: página 54 y 55 dice… 54, párrafo 231; dice[7]:
“231 Y parece que está bastante débil ahora para ambos, el Mensaje y el mensajero. ¡Pero no se preocupen! EN ALGUNA PARTE, no sé cómo, pero estoy confiando en Él. Él vendrá cabalgando a la escena algún día”.
Él vendrá cabalgando: Cristo, el Rey de reyes.
Y en la página 55, párrafo 234, dice:
“234 Y entonces te paraste y les dijiste cómo sería el tiempo, y aquí estamos en el tiempo final. Señor, ¡ven cabalgando otra vez!”.
Y ahora, Cristo ha cabalgado de etapa en etapa en el mensajero de cada edad, ha cabalgado en medio de Su Iglesia en cada edad; y para este tiempo final, Cristo, el Ángel del Pacto, estará cabalgando esta senda una vez más con Sus Ángeles: los ministerios de Moisés y Elías.
Por lo tanto, los ministerios de Jesús, de Moisés y de Elías estarán nuevamente en la Tierra en este tiempo final, en medio de la Iglesia de Jesucristo, en la Edad de la Piedra Angular, manifestados en y a través de Su mensajero del Día Postrero.
A través del Mensajero del Rey estarán los ministerios de Jesús, de Moisés y de Elías siendo manifestados; y por consiguiente, Cristo, el Ángel del Pacto, el Rey de reyes, estará cabalgando nuevamente en medio de la raza humana y en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo, y cabalgará también en medio del pueblo hebreo.
Fue dicho que Él recorrería esta senda una vez más. En el mensaje “El único lugar escogido por Dios”, página 2, lo dijo el reverendo William Branham. Y aquí en el libro de Citas, en la página 166, está el extracto de eso que él dijo. Página 166, párrafo 1485, dice[8]:
1485 – “6 Ahora, yo estaba poniéndome bastante viejo, y pensé: ‘¿Habrá otro avivamiento, habrá otro tiempo?’”.
O sea, “¿habrá otro avivamiento?”, como el que hubo en cada edad, donde Dios envió un mensajero y trajo un despertamiento espiritual, un avivamiento, y se realizó una edad, o sea, se cumplió una edad. Para eso, para que haya otro avivamiento, tiene que surgir una nueva edad, tiene que enviar un mensajero con un Mensaje, para traer un avivamiento.
Y él se pregunta:
1485 – “[6] ‘¿Habrá otro avivamiento, veré otro tiempo?’. Y solo recuerden, del oeste vendrá un Jinete en un caballo blanco”.
Y ahora, identifica el territorio de donde viene ese Jinete en un caballo blanco: del oeste. Y el oeste es el continente americano, que consta de Norteamérica, la América Latina y el Caribe.
Ya en Norteamérica se cumplió la séptima edad de la Iglesia, por lo tanto solamente queda la América Latina y el Caribe para aparecer el Jinete de ese caballo blanco, para traer el avivamiento del Día Postrero.
Dice:
1485 – “[6] … del oeste vendrá un Jinete en un caballo blanco. Cabalgaremos esta senda otra vez. Eso es correcto. Tan pronto como estemos listos. ¿Ven ustedes? Es una promesa”.
“Cabalgaremos, recorreremos, esta senda otra vez”. La senda ministerial de Elías, que estaba siendo recorrida por cuarta vez, será recorrida por quinta vez, por quinta ocasión: es el ministerio de Elías en su quinta manifestación viniendo con este Jinete del caballo blanco.
Ahora, el reverendo William Branham dijo que de alguna parte; y aquí dice: “Del oeste”. Y ahora nosotros nos encontramos en el oeste, en donde tiene que aparecer, tiene que estar en algún lugar, Cristo, el Rey de reyes, en la parte final de Su trayectoria en medio de Su Iglesia, recorriendo el camino ministerial correspondiente al Día Postrero.
Y ahora, en este recorrido, miren ustedes, en la página 168 del libro de Citas, párrafo 1496, dice[9]:
1496 – “225 ¿Por qué yo, un hombre viejo, sufrí toda mi vida, por qué Él me sana ahora? Creo que cabalgaré esta senda otra vez, ¡tengo que traer un Mensaje!”.
Elías en su cuarta manifestación está diciendo que volverá. Si vuelve, es en su quinta manifestación, para traer un Mensaje: ese es el Mensaje del Evangelio del Reino, el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta, o Trompeta Final, o Trompeta de Dios. Y la quinta manifestación de Elías es como uno de los Dos Olivos, con el otro Olivo, que es Moisés.
Por eso cuando le preguntaron al reverendo William Branham si el Elías que le lleva el Mensaje al pueblo hebreo es el mismo Elías de la séptima edad de la Iglesia, él dice que no[10]; porque el Elías que le lleva el Mensaje al pueblo hebreo es un profeta dispensacional. El ministerio de Moisés es un ministerio dispensacional. Por lo tanto, Elías recorriendo nuevamente el camino es recorriéndolo por quinta vez con Moisés.
Por lo tanto, él viene, Elías viene, con el Jinete del caballo blanco, que viene, que surge, del oeste; viene, con Cristo, el Rey de reyes, viene Elías y viene Moisés también.
Esos ministerios vienen manifestados en este tiempo final. Cristo, el Rey de reyes, en Espíritu Santo estará en medio de Su Iglesia velado y revelado en Su mensajero, el Mensajero del Rey, en quien operará el ministerio de Moisés por segunda vez, el ministerio de Jesús por segunda vez y el ministerio de Elías por quinta vez.
Y así estará recorriendo esta senda ministerial una vez más en medio de Su Iglesia, y después en medio del pueblo hebreo, y por consiguiente en medio de la raza humana; y eso será Cristo, el Rey de reyes, en Su trayectoria, llegando al final de Su trayectoria: en el oeste, en medio de los latinoamericanos y caribeños; para lo cual tendrá un mensajero, el Mensajero del Rey, que es el Ángel del Señor Jesucristo.
Pero el Ángel del Señor Jesucristo no es el Señor Jesucristo; él solamente es Su instrumento, él es solamente un mensajero dispensacional enviado por Cristo, para ser el instrumento de Jesucristo en la trayectoria final de Cristo, el Rey de reyes.
El Ángel del Señor Jesucristo tiene la comisión del Día Postrero para la manifestación —a través de él— de Jesucristo, el Rey de reyes; y la Iglesia del Señor Jesucristo tendrá la bienaventuranza y bendición de tener a Jesucristo en Espíritu Santo en su medio, en la etapa de la Edad de la Piedra Angular, hablándonos todas estas cosas que deben suceder pronto, y preparándonos para ser llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero luego que seamos transformados.
Cuando tengamos el cuerpo nuevo y glorificado, entonces veremos a Jesucristo en Su cuerpo glorificado, y también veremos al Ángel del Señor Jesucristo en el cuerpo nuevo que Cristo le dará, porque ya todos tendremos un cuerpo nuevo. Entonces podremos ver más claramente la diferencia que hay entre Jesucristo y Su Ángel, porque entonces veremos a Jesucristo en Su cuerpo glorificado y veremos al Ángel de Jesucristo en Su cuerpo glorificado; y nos veremos cada uno en el cuerpo glorificado que Cristo nos dará; y así veremos a toda la descendencia de Dios, la Familia de Dios, en cuerpos glorificados.
Ahora, hemos visto la bendición tan grande que hay en este tiempo final para la Iglesia del Señor Jesucristo; y, sobre todo, en la América Latina y el Caribe, donde Él crea la etapa de la Edad de la Piedra Angular, que es una edad eterna, y donde Él lleva a cabo el llamado del Día Postrero, el cual se extiende de la América Latina hacia otras naciones también.
La mayoría de los escogidos de Dios del Día Postrero estarán en la Edad de la Piedra Angular; o sea, todos, pero la mayoría serán latinoamericanos y caribeños. De ahí se extenderá el Mensaje a otras naciones, la Gran Voz de Trompeta llegará a otras naciones, hasta llegar al pueblo hebreo. Esto es conforme a como Dios lo diseñó.
Y la identificación de los escogidos del Día Postrero es que ellos escucharán la Palabra, el Mensaje, lo recibirán, y serán colocados dentro del Cuerpo Místico del Señor Jesucristo; porque Cristo dijo: “Mis ovejas oyen mi Voz y me siguen”[11], y también dijo: “El que es de Dios, la Voz de Dios oye”[12].
Ahora, podemos ver la bendición tan grande que hay para la Iglesia del Señor Jesucristo en este tiempo final; bendición que es manifestada en la América Latina y el Caribe, y de ahí se extiende a otras naciones también.
Toda persona que estará viva y será transformada: estará en la Edad de la Piedra Angular, y estará escuchando la Gran Voz de Trompeta o Trompeta de Dios, que es la Voz de Cristo, el Rey de reyes, hablando a Su Iglesia a través del Mensajero del Rey, a través del Ángel del Señor Jesucristo, el cual es enviado para dar a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.
Así que, conscientes de esta verdad divina, le damos gracias a Cristo por el privilegio de ser simiente de Dios, escogidos de Dios, primogénitos de Dios escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero; lo cual significa que somos miembros del Cuerpo Místico de nuestro amado Señor Jesucristo y —por consiguiente— descendientes de Dios, hijos e hijas de Dios.
“LA TRAYECTORIA DEL REY DE REYES”.
Ese ha sido nuestro tema para esta ocasión, en donde hemos visto el misterio de Melquisedec, el Rey de reyes, el cual es Jesucristo nuestro Salvador, viajando —en Su trayectoria— de la tierra de Israel, Asia Menor, Europa, Norteamérica, y la América Latina y el Caribe.
Y luego regresará para el este; porque el Mensaje que el pueblo hebreo recibirá le llegará del oeste. Así como el Mensaje que han recibido los gentiles ha sido el Mensaje que vino ¿de dónde?, del este: el Mensaje de la Primera Venida de Cristo, el Mensaje del Evangelio de la Gracia, que gira alrededor de la Primera Venida de Cristo como el Cordero de Dios en Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario.
Y el Mensaje que el pueblo hebreo recibirá será el Mensaje del Evangelio del Reino, que gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.
Y cuando ellos lo reciban, entonces conocerán también el misterio de la Primera Venida de Cristo; y clamarán, llorarán, como hacían el día diez del mes séptimo; y entonces Dios tendrá misericordia de ellos como nación; 144.000 hebreos lo recibirán, y alcanzarán la misericordia de Dios, y serán reconciliados con Dios.
Dios trata con el pueblo hebreo como nación.
Por lo tanto, ellos serán…, esos 144.000, serán los escogidos de Dios del pueblo hebreo, que serán llamados y juntados por el ministerio de Moisés y de Elías, por el ministerio del Ángel que viene con el Sello del Dios vivo[13], en el cual los ministerios de Moisés y Elías estarán manifestados.
Ahora, hemos visto el misterio de la trayectoria del Rey de reyes, la trayectoria de Jesucristo nuestro Salvador, en la Dispensación de la Gracia, hasta llegar a este entrelace dispensacional.
Ha sido para mí una bendición grande estar con ustedes en esta tarde, dándoles testimonio de: “LA TRAYECTORIA DEL REY DE REYES”.
Para el próximo domingo les dije que el mensaje que teníamos programado ya, es: “LA VOZ QUE TODOS DEBEMOS OÍR”. Y un tema como este aparentemente es muy comprometedor; porque cuando Moisés estuvo en la Tierra, muchos pensaban que no solamente a Moisés tenían que escuchar; porque vean ustedes, Aarón y Miriam (o María) dijeron: “¿No ha hablado también Dios por medio de nosotros?”[14]. Y eso también será lo que muchas personas reclamarán: “¿Pero no habla el Espíritu Santo por medio de nosotros también?”, dirán algunos.
Pero con un Mensaje dispensacional, solamente estará hablando por uno, que es el Ángel del Señor Jesucristo, como en cada edad habló por medio del mensajero de cada edad.
El mensajero de cada edad tuvo el Mensaje para su edad y para su generación. Y el Mensajero del Señor Jesucristo, el Ángel de Jesucristo, para el Día Postrero tendrá el Mensaje para la Edad de la Piedra Angular, para la Dispensación del Reino, y para todo ser humano que vive en este planeta Tierra.
Así que un mensaje dispensacional cubre toda la dispensación, y es para todos los seres humanos que viven en el tiempo de esa dispensación.
Por lo tanto, vamos a escuchar el próximo domingo: “EL MISTERIO DEL MENSAJE QUE TODOS DEBEN ESCUCHAR”.
Todos están responsabilizados, en el tiempo que les toca vivir, de escuchar el Mensaje de Dios para ese tiempo por medio del mensajero que Dios les envía. “Porque no hará nada el Señor Jehová, sin que antes revele Sus secretos (¿a quiénes?) a Sus siervos Sus profetas”[15].
Bueno, que Dios les continúe bendiciendo a todos, que Dios les guarde. Y vamos a detenernos aquí; porque si no, tendremos el mensaje del próximo domingo, y ya ese es para el próximo domingo.
Oren mucho por mí, para que Dios me dé todo lo que debo hablar el próximo domingo.
Dios les bendiga y les guarde a todos.
“LA TRAYECTORIA DEL REY DE REYES”.
[Revisión enero 2026]
[1] Génesis 14:17-20
[2] Levítico 16:1-34, 23:26-32
[3] Apocalipsis 4:1, 22:6, 22:16
[4] San Mateo 10:41
[5] San Mateo 28:18
[6] 1 Tes. 5:2, 2 P. 3:10, Ap. 16:1
[7] 62-0603 “El evangelismo en el tiempo del fin”, (párrs. 231, 234 en inglés)
[8] Citas, pág. 166, párr. 1485: 65-1128M “El único lugar provisto por Dios para la adoración”, párr. 6
[9] Citas, pág. 168, párr. 1496: 65-1128E “En las alas de una paloma blanca como la nieve”, párr. 225
[10] Los Sellos, pág. 408, párrs. 138-139
[11] San Juan 10:27
[12] San Juan 8:47
[13] Apocalipsis 7:2-3
[14] Números 12:1-2
[15] Amós 3:7