Muy buenas noches, ministros, compañeros en el Cuerpo Místico de Jesucristo nuestro Salvador. Es una bendición grande estar con ustedes aquí en Bogotá, Colombia, en esta reunión de ministros; y también con ustedes allá a través del satélite y de internet, con Argentina, Brasil, Venezuela, y demás países que están en esta conexión para compartir con nosotros también, y nosotros con ustedes, estos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios.
Para esta ocasión leemos dos Escrituras… Vamos a leer Apocalipsis, capítulo 4… capítulo 5, verso 1 en adelante, donde dice:
“… vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos.
Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos?
Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aun mirarlo.
Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo.
Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos.
Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra.
Y vino, y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono”.
Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.
Nuestro tema es un tema compuesto por los dos temas que teníamos: el de ayer viernes, que era: “DEL CIELO NOS ESTÁN APURANDO”, y el de hoy sábado que es: “HAGAMOS TODO RÁPIDO Y BIEN HECHO”. Por lo tanto, unimos esos dos temas, y nuestro tema entonces es: “DEL CIELO NOS ESTÁN APURANDO, HAGAMOS TODO RÁPIDO Y BIEN HECHO”.
En este pasaje bíblico que hemos leído aquí en el Apocalipsis, encontramos que en la diestra de Dios, el cual está sentado en el Trono, tenía un – había un Libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete Sellos; ese es el Libro de la Vida del Cordero, es el Título de Propiedad de los Cielos y de la Tierra, el Título de Propiedad de toda la Creación, en donde están escritos nuestros nombres desde antes de la fundación del mundo, en donde está todo lo que Dios iba a redimir por medio del Sacrificio de Cristo en la Cruz del Calvario.
Pues Cristo fue destinado como un Cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo para morir en la Cruz del Calvario, y, por consiguiente pues ya estaba destinado por quiénes iba a morir; porque no va a estar destinado para morir sin saber por quién va a morir.
Por lo tanto, los nombres de las personas por las cuales moriría, estaban esos nombres escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero.
Ahora, han transcurrido dos mil años de Cristo hacia acá, conforme al calendario gregoriano; y han transcurrido unos dos mil años y algo de la crucifixión de Cristo hacia acá, desde el día en que Cristo fue crucificado; porque el calendario tiene 365 días, el calendario gregoriano, pero el calendario profético tiene 360 días el año; por lo tanto, hay una diferencia de alrededor de 30 años, en 2004 años hay una diferencia de alrededor de 30 años, de 29 a 30 años.
Por lo tanto, conforme al calendario profético ya estamos dentro del tercer milenio de Cristo hacia acá, o séptimo milenio de Adán hacia acá; y por consiguiente, estamos en el Día Postrero delante de Dios, en donde Cristo va a completar Su Iglesia y va a resucitar a los muertos en Cristo en cuerpos glorificados, y va a transformar a los creyentes que están vivos, a los creyentes nacidos de nuevo, y vamos a estar aquí en la Tierra con el cuerpo nuevo y glorificado, de 30 a 40 días: un lapso de tiempo en donde los hijos de Dios estarán manifestados en cuerpos inmortales.
Y estando los escogidos de Dios transformados, glorificados, y los muertos en Cristo resucitados en cuerpos glorificados, eso es la adopción de los hijos de Dios; porque la adopción es la redención del cuerpo, en donde Cristo nos transformará y nos dará un cuerpo eterno, inmortal, incorruptible y glorificado.
Y entonces tendremos la plenitud de Dios, tendremos la doble porción, dos porciones: la porción del bautismo del Espíritu Santo, que nos ha dado el nuevo nacimiento y ha producido en nosotros esa transformación interior, y nos ha dado el cuerpo angelical; y la segunda porción, que es la transformación del cuerpo físico, la glorificación, donde obtendremos el cuerpo nuevo y glorificado.
¿Ven? Dos porciones: la porción del cuerpo angelical eterno, y la porción del cuerpo físico eterno. Eso es redención espiritual y redención física para todos los escogidos de Dios.
Y cuando estemos en ese cuerpo nuevo y glorificado, entonces habrá un lapso de tiempo corto, de 30 a 40 días, en donde el poder pleno de Dios estará manifestado en los escogidos y a través de los escogidos, en el Cuerpo Místico de Cristo, en la Edad de la Piedra Angular, y no habrá limitaciones en lo que podrá ser hecho en esos días; será todo el poder de Dios en Su Iglesia en toda Su plenitud.
Y por lo tanto, eso dará cumplimiento pleno a la Tercera Etapa, de la cual el reverendo William Branham habló, en donde se cumplirá la Visión de la Carpa.
Será un tiempo de adopción, en donde será adoptado el mensajero del Día Postrero, de la Edad de la Piedra Angular, y serán adoptados los escogidos que habrán escuchado el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta, del Evangelio del Reino, del cual Cristo dice en San Mateo 24, verso 14:
“Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”.
Y entonces vendrá —después de eso— la gran tribulación, donde será el fin para el mundo, será el fin para todos los sistemas humanos, será el fin para el reino de las tinieblas, será el fin para todo; y los reinos de este mundo vendrán a ser de nuestro amado Señor Jesucristo luego de la gran tribulación.
Y entonces el Reino de Jesucristo será el que gobernará sobre el planeta Tierra completo y sobre todas las naciones; y con Cristo gobernarán, como reyes y sacerdotes, ¿quiénes? Todos nosotros.
Ahora, al final de la Dispensación de la Gracia una Obra rápida tiene que ser hecha, y esa Obra rápida es hecha con la Lluvia Temprana de la predicación del Evangelio de la Gracia y la Lluvia Tardía de la predicación del Evangelio del Reino; ambas lluvias giran alrededor de la Venida del Señor.
La Lluvia primera, la Lluvia Temprana, gira alrededor de la Primera Venida de Cristo; y esa Lluvia Temprana, que es la enseñanza del Evangelio de la Gracia, revela el misterio de la Primera Venida de Cristo y la muerte de Cristo en la Cruz del Calvario, en Su Obra de Redención. Y la Lluvia Tardía gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo, alrededor del Séptimo Sello, y revela el misterio de la Segunda Venida de Cristo en Su Obra de Reclamo. Por lo tanto, la Lluvia Tardía y la Lluvia Temprana producen una Obra rápida en este tiempo final.
Por eso en San Mateo, capítulo 24, verso 31, dice: “Y enviará Sus Ángeles con Gran Voz de Trompeta, y juntarán a Sus escogidos, desde un extremo del Cielo hasta el otro”.
Y ahora, a través de la Escritura encontramos en Apocalipsis, capítulo 7, que el Ángel que sube de donde nace el sol, el cual viene con el Sello del Dios viviente… y el Sello del Dios vivo es el Espíritu Santo; viene con el Espíritu Santo. Por lo tanto, en ese Ángel que sube de donde nace el sol viene el Espíritu Santo encarnado, lo cual fue profetizado por el reverendo William Branham cuando dijo que “el Espíritu Santo que tenemos (dice que) se encarnará”.
Vamos a ver, en el libro de Los Sellos nos habla de esto. En el libro de Los Sellos, página 134, dice:
“142. Y noten ustedes: Cuando este Espíritu Santo que tenemos llegue a encarnarse, el que está en nuestro medio ahora mismo en la forma del Espíritu Santo, cuando Él llegue a ser encarnado en la Persona de Jesucristo, entonces nosotros le coronaremos como ‘Rey de Reyes y Señor de Señores’. Correcto”.
Y ahora, la promesa es que el Espíritu Santo se encarnará.
Y ahora, en la página 146 también dice, del libro de Los Sellos, dice:
“[192]. Y al mismo tiempo que el diablo cae del Cielo y se encarna en un hombre, el Espíritu Santo sube y viene encarnado en un hombre”.
¿Ven? Por lo tanto, ahí también tenemos la promesa del Espíritu Santo viniendo encarnado en un hombre. Si conseguimos ese hombre estaremos consiguiendo al Espíritu Santo en medio de la Iglesia de Jesucristo manifestado a través de carne humana, hablándonos el Mensaje del Evangelio de la Gracia y el Mensaje del Evangelio del Reino, hablándonos con estas dos Lluvias: la Lluvia Temprana y la Lluvia Tardía.
La Lluvia Temprana cayó en el este, o sea, en el Medio Oriente, en la tierra de Israel; y de ahí se extendió para Asia Menor, Europa, Norteamérica, y la América Latina y el Caribe, y el mundo entero también.
Pero el reverendo William Branham dice: “Pero la Lluvia Tardía…”. Vamos a ver dónde dice el reverendo William Branham que caerá. En la página 32 del libro de Citas, párrafo 273, dice[1]:
273 – “[34] En los últimos días habría una lluvia tardía, y la lluvia temprana y tardía estarían juntas”.
Ahora, dos Lluvias juntas, vean, eso es nada menos que el Evangelio de la Gracia y el Evangelio del Reino, cayendo esa enseñanza sobre la Iglesia del Señor Jesucristo, viniendo a la Iglesia del Señor Jesucristo la enseñanza del misterio de la Primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario, y la enseñanza de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.
273 – “[34] La primera lluvia fue en el este; la lluvia tardía es en el oeste. Y en la lluvia tardía: ambas lluvias (temprana y tardía) estarían juntas”.
¿Ven? Es en el oeste donde la Lluvia Tardía está prometida para caer, y caerá juntamente con la Lluvia Temprana.
Por lo tanto, mientras todavía la Dispensación de la Gracia no ha terminado, no ha cerrado su puerta – o no se ha cerrado la Puerta de Dispensación de la Gracia, que es Cristo, mientras todavía la Dispensación de la Gracia está vigente, y por consiguiente la Lluvia Temprana todavía está cayendo, ahí mismo viene la Lluvia Tardía cayendo ahí a la misma vez.
Por lo tanto, el mensajero del Día Postrero que estará predicando el Evangelio de la Gracia, el Evangelio de Cristo, que estará trayendo la Lluvia Temprana, también estará trayendo la Lluvia Tardía a la misma vez; estará trayendo la Lluvia Tardía de la revelación divina del Séptimo Sello, la revelación divina de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.
Y así estará trayendo, el Espíritu Santo, el avivamiento del Día Postrero en la Obra rápida del Día Postrero.
Una Obra rápida, porque es la Obra final en la Dispensación de la Gracia, la cual se entrelaza con la Obra que comienza en la Dispensación del Reino, en donde dos dispensaciones se están entrelazando; como sucedió en los días de nuestro amado Señor Jesucristo, en donde se estaba entrelazando la Dispensación de la Gracia con la Dispensación de la Ley.
Ahora, veamos algo más aquí; dice en la página 155 del libro de Citas, párrafo 1383, dice[2]:
1383 -“119 Oh, habrá una verdadera lluvia temprana y tardía en los postreros días sobre ese grupo pequeño que viene con Él sobre este asno manso y humilde, sin una denominación, clamando: ‘¡Hosanna al Rey que viene en el Nombre del Señor!’”.
¿Ven? Habrá un grupo que viene con Él, clamando: “Hosanna al Rey que viene en el Nombre del Señor”. Y sobre ese grupito es que estará cayendo ¿qué?, la Lluvia Tardía y la Lluvia Temprana.
Joel así también lo profetizó: que Dios daría Lluvia Tardía y Temprana, como al principio. Joel, capítulo 2, verso 23, dice:
“Vosotros también, hijos de Sion, alegraos y gozaos en Jehová vuestro Dios; porque os ha dado la primera lluvia a su tiempo, y hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía como al principio”.
¿Ven? Las dos Lluvias a la misma vez.
Y también en Oseas nos dice, en el capítulo 6, verso 1 al 3:
“Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará.
Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él.
Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra”.
¿Ven? Está prometido para este tiempo final, para la restauración del pueblo hebreo y para la restauración de la Iglesia del Señor Jesucristo, para la restauración de la Iglesia: de cada escogido de Dios, a la vida eterna; a la vida eterna no solamente física, sino a la vida eterna… A la vida eterna espiritual y a la vida eterna física también, lo cual es las dos porciones.
Por lo tanto, estamos en el tiempo en que estas profecías tienen que estar cumpliéndose en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo. La Iglesia del Señor Jesucristo para este tiempo final tiene que tener la Lluvia Tardía y la Lluvia Temprana: la enseñanza de la Primera Venida de Cristo y la enseñanza de la Segunda Venida de Cristo; la enseñanza que gira alrededor de la Primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención, y la enseñanza de la Segunda Venida de Cristo y Su Obra de Reclamo, en donde Él es presentado como Rey de reyes y Señor de señores, y Juez de toda la Tierra.
Por lo tanto, este misterio de la Lluvia Temprana y Tardía es dado a conocer a la Iglesia del Señor Jesucristo en el Día Postrero, porque es en el Día Postrero donde la Iglesia tendría ambas Lluvias.
Ahora, continuamos viendo. Cuando cae la Lluvia viene un avivamiento, así ha sido de edad en edad; y por consiguiente… Vean, aquí en la página 64, párrafo 565, dice[3]:
565 – “[368] Esa lluvia tardía barrerá el mundo (¿qué será lo que barrerá el mundo? La Lluvia Tardía), hermano. Ha habido una lluvia temprana sembrando la Palabra. Eso es correcto. Ahora ustedes verán lo que la lluvia tardía produce. Ustedes encontrarán que habrá una afiliación. Los pentecostales y todos los grupos vendrán juntamente, y ellos cerrarán las puertas a esos grupos que no escuchan a ello, y ustedes no serán permitidos aun ni abrir sus bocas. Correcto. Entonces es cuando Él vendrá. Entonces es cuando Él se mostrará. Entonces es cuando ustedes verán una lluvia”.
Ahora, veamos también…, vamos a ver otro lugar: en la página 69, párrafo 593, dice [Citas][4]:
593 – “[518] Vendrá una Luz, se levantará.
519 ¿Dónde vendrá? ¿Allá en Jerusalén? No, señor. Las luces de la tarde no se levantarán en Jerusalén. Las luces de la tarde ¿van para dónde? ¡En el oeste! Ellos tuvieron su día y lo rechazaron.
520 Pero la Luz de la tarde se levantará en el oeste. ¿Para qué? Para brillar sobre la Palabra. ¿Qué? Para madurar la fruta, traer hacia adelante el Árbol-Novia con las mismas señales, maravillas y frutos que ellos tenían en el principio”.
Ahora, la Luz de este tiempo final, de este tiempo de la tarde, vean dónde es que está prometida para brillar.
Ahora vean, ¿dónde sale la luz en la mañana? Por el este. ¿Dónde se pone el sol? En el oeste, en la tarde. Por lo tanto, todo concuerda, aun en la misma naturaleza, en el recorrido del sol del este al oeste.
Y la Luz que se estará viendo en el oeste al caer el Sol…; o sea, al final del Día de la Dispensación de la Gracia, encontramos que luego la Luz que hay de ahí en adelante (luego de la caída del sol, ahí termina el día; y comienza otro día pero todavía hay luz), esa Luz pertenece a un nuevo Día, y, por consiguiente, pertenece a una nueva dispensación.
Y esa misma Luz que se ve en la tarde, en ese nuevo Día que está comenzando en la tarde (porque los días comienzan en la tarde conforme al calendario hebreo), esa es la misma Luz que luego sale por el este para el pueblo hebreo, para alumbrar en un nuevo Día.
Y ahora, siempre, cuando la Luz resplandece en cada edad, ¿qué es lo que hace? Trae un avivamiento. Y para eso, pues Dios tiene siempre un mensajero en ese tiempo, al cual se revela, y el cual tiene las dos consciencias juntas, y por medio del cual Dios se manifiesta, se vela a través de carne humana, y le habla a Su Iglesia, a Su pueblo; y esa es la Palabra creadora de Dios para ese tiempo; y crea la parte del Cuerpo Místico de esa edad, y crea una nueva raza de personas con vida eterna en cada edad; porque Dios está creando una nueva raza con vida eterna, a imagen y semejanza de Jesucristo nuestro Salvador.
Para este tiempo final, encontramos que el Mensaje prometido que estremecerá el mundo entero, es nada menos que el Mensaje del Evangelio del Reino: que será predicado en todo el mundo por testimonio, y entonces vendrá el fin. Y por consiguiente, bajo la predicación del Evangelio de Cristo es que la Voz de Dios estremecerá al mundo.
Vean aquí: en la página 361 y 362 dice [Las Edades]:
“[16]. Hemos tenido un presidente Católico y sin duda tendremos otro. ¿Qué es lo que queda? NADA, con la excepción de Hebreos 12:26:
‘La voz del cual entonces conmovió la tierra; mas ahora ha denunciado, diciendo: Aun una vez, y yo conmoveré no solamente la tierra, mas aun el cielo’.
17. Una vez más Dios sacudirá la tierra, y esta vez caerá todo lo que puede ser derrumbado. Entonces Él la renovará. En marzo de 1964, aquel terremoto en Alaska (el Viernes Santo) conmovió al mundo entero, aunque no lo desequilibró. Dios solamente estaba avisando con un temblor mundial lo que muy pronto hará en una escala mucho más grande. Él va a castigar este mundo maldito por el pecado, con truenos y temblores. Hermano y hermana, hay un solo lugar que puede soportar tales sacudidas, y ese lugar es en el Redil del Señor Jesús”.
Y ahora, hemos visto que la Voz de Cristo, la Voz de Dios, va a estremecer no solamente la Tierra, sino también los Cielos. Y eso corresponde al ministerio de los Dos Olivos, al ministerio de Moisés y Elías, que es nada menos que un ministerio – dos ministerios ya en la escala de adopción.
Por lo cual, para ese tiempo en donde plenamente esté cumpliéndose esta profecía, ya estará adoptado aquel en quien estarán estos ministerios; y por consiguiente se habrá comido el Título de Propiedad, y por consiguiente tendrá la Palabra creadora hablándola, y las cosas sucediendo; y trayendo así, por la Palabra creadora, la bendición para la Iglesia del Señor Jesucristo.
Y se estará llevando a cabo una Obra rápida, en donde Cristo estará llamando y juntando a todos Sus escogidos; y luego que estén ya completos – completa la Iglesia, entonces resucitará a los muertos creyentes en Él, porque Cristo saldrá del Trono de Intercesión, y los resucitará en cuerpos glorificados, y ya habrá cambiado de Sumo Sacerdote y de Cordero, a León y a Juez de toda la Tierra, y a Rey de reyes y Señor de señores.
Y por consiguiente, ya se habrá entrado a una nueva fase o etapa, en donde ya ha llegado a su final la Dispensación de la Gracia, y luego no habrá ya una Puerta abierta para la Dispensación de la Gracia, sino que estará abierta la Puerta de la Dispensación del Reino, que es la Puerta de la Segunda Venida de Cristo, que es Cristo la Puerta en Su Segunda Venida. Como fue Cristo la Puerta en Su Primera Venida para la Dispensación de la Gracia, es Cristo la Puerta para la Dispensación del Reino en Su Segunda Venida.
Y ahora, por esa Puerta, que es Cristo para la Dispensación de la Gracia, se entra a la Dispensación de la Gracia; y se entra al Reino de Cristo, al Reino de Dios, recibiendo a Cristo como nuestro Salvador, siendo bautizados en agua en Su Nombre, arrepentidos de nuestros pecados, Cristo nos perdona y con Su Sangre nos limpia de todo pecado, somos bautizados en agua en Su Nombre, Él nos bautiza con Espíritu Santo y Fuego, y produce en nosotros el nuevo nacimiento; así nacemos a una nueva vida en el Reino eterno de Cristo, nacemos a la vida eterna, y así obtenemos nuestra transformación espiritual interior, y obtenemos el cuerpo angelical.
Pero ahora, por la Puerta abierta en el Cielo, que es la Segunda Venida de Cristo, entramos a la Dispensación del Reino, entramos así a esa dispensación en donde estarán las bendiciones de la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos, para recibir una transformación física, como está prometida en la Escritura.
Vean, con la revelación divina de la Primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario, recibimos la fe para entrar por la Puerta de la Primera Venida de Cristo y entrar al Reino de Cristo; y con la revelación de la Segunda Venida de Cristo entramos, vemos y entramos por la Puerta, que es Cristo, la Puerta de la Segunda Venida de Cristo, para entrar a la Dispensación del Reino, y entrar al Reino físico de Cristo, en donde recibiremos un cuerpo físico, glorificado.
Al recibir el cuerpo físico y glorificado, ya estaremos dentro del Reino físico de Cristo, aunque todavía no esté establecido físicamente en la Tierra, pero estará ya en nosotros; así como el Reino de Cristo ya está en nosotros pero en una fase espiritual.
Y ahora, al final de la Dispensación de la Gracia, en los últimos años, se lleva a cabo una Obra rápida, con la Palabra creadora siendo hablada por el mensajero del Día Postrero; y luego, con el Mensaje del Evangelio del Reino, se lleva a cabo una Obra rápida en el comienzo y en ese entrelace de la Dispensación del Reino con la Dispensación de la Gracia; o sea que los últimos años de la Dispensación de la Gracia tiene – Cristo lleva a cabo una Obra rápida, la Obra del Día Postrero, llamando y juntando a los escogidos del Día Postrero.
Y el comienzo de la Dispensación del Reino también tiene una Obra rápida para el establecimiento del Reino de Cristo acá, y el establecimiento del Reino de Cristo dándonos un cuerpo físico glorificado; y luego, eso es la introducción al Reino Milenial de Cristo; porque todo eso está dentro del Séptimo Sello.
El Séptimo Sello y en el Séptimo Sello está el fin del mundo, el fin de los reinos gentiles, está el fin de las Trompetas, el fin de las Plagas, y aun el fin de la entrada al Milenio; está ahí la introducción al Milenio y también el fin del Séptimo Sello, todo eso está en el mismo Séptimo Sello.
Por eso es que el reverendo William Branham muestra el Séptimo Sello como un cohete que explota en una parte baja, y después más arriba vuelve y explota. ¿Ven? Así es el Séptimo Sello. De la segunda explosión es que salen cinco estrellas; y una de esas estrella explota, y salen cinco más; y luego una de esas estrellas explota, y salen, eh… vamos a ver. Página 465 del libro de Los Sellos, 464 y 465, dice:
“139. Al final de este Séptimo Sello es el fin de la edad de la Iglesia; es el fin del Séptimo Sello, es el fin de las Trompetas, es el fin de las Copas y aun es el fin de la entrada al Milenio. Todo eso es contenido en el Séptimo Sello.
140. Es como disparar un cohete al aire. Este cohete hace una explosión por aquí cerca; y luego mucho más alto hace otra explosión, y de allí salen cinco estrellas. Una de esas cinco hace una explosión, y de allí salen otras cinco estrellas; y una de esas estrellas explota, y de allí salen otras cinco estrellas; y después desaparece gradualmente. Así es el Séptimo Sello. Allí termina el tiempo para el mundo. Es el fin del tiempo para esto y aquello y todas las cosas”.
Ahora vean, hay dos explosiones del Séptimo Sello —el Séptimo Sello es la Segunda Venida de Cristo—, y en la segunda explosión salen cinco estrellas; y luego, de esas cinco estrellas, una explota; o sea que de la segunda explosión del Séptimo Sello salen cinco estrellas, del Séptimo Sello salen cinco estrellas en la segunda explosión. Luego… Ahora vean, luego, de esas cinco estrellas, una explota y salen cinco estrellas; y luego, una de esas estrellas explota y salen cinco estrellas más; y después todo termina.
Vean, dos explosiones del Séptimo Sello. De la segunda salen cinco estrellas; luego, una de esas estrellas explota y salen cinco estrellas; y luego, una estrella de esas cinco estrellas explota y salen cinco estrellas más.
Por lo tanto, son dos estrellas las que explotan; y salen, de esas dos explosiones de estrellas, salen cinco estrellas: de la… del grupo de las primeras cinco estrellas: explota una, y salen cinco estrellas; y del segundo grupo de cinco estrellas: entonces una explota, y salen cinco estrellas más.
Ahora miren, primero el cohete sube, explota (una explosión), pero no salieron cinco estrellas. Luego, más arriba, explota, y entonces es que salen cinco estrellas. Ahora vean, así es el Séptimo Sello.
Ahora, para entenderlo más fácil, vamos a ver aquí lo que nos dice el reverendo William Branham: en la página 128 del libro de Citas, párrafo 1143, dice[5]:
1143 – “[155] Debajo de la Séptima Trompeta es para Israel lo mismo que el Séptimo Sello fue para la Iglesia”.
Y ahora, lo mismo que el Séptimo Sello fue para la Iglesia, es la Séptima Trompeta para Israel; ahí tenemos la conexión que hay entre Israel y la Iglesia.
Luego, en la página 129, párrafo 1150, dice[6]:
1150 – “[270] Ahora, tan pronto como esta Iglesia… (…); el misterio del Séptimo Sello es conocido. Y los judíos son llamados por el misterio de la Séptima Trompeta, que son dos profetas, Elías y Moisés…”.
Ahora, el misterio de la Séptima Trompeta es Moisés y Elías, y el misterio del Séptimo Sello es la Venida del Señor.
En la página 130, párrafo 1164, dice[7]:
1164 – “[158] Recuerden que ‘los que están vivos y queden, no impedirán a los que están durmiendo; porque la Trompeta de Dios, esa última Trompeta…’. La sexta acaba de tocar. Y esa última Trompeta, como el último Sello, será la Venida del Señor. ‘Tocará, y los muertos en Cristo se levantarán primero’”.
Y ahora, si la Séptima Trompeta (que son Moisés y Elías), y el Séptimo Sello (que es la Venida del Señor) son… La Séptima Trompeta y el Séptimo Sello son… El Séptimo Sello y la Séptima Trompeta son la Venida del Señor; porque el Hijo del Hombre viene con Sus Ángeles, y Sus Ángeles son los Dos Olivos.
Por lo tanto, viene Cristo operando Su ministerio y operando el ministerio de Moisés y de Elías; así viene el Espíritu Santo en el Día Postrero, hecho carne en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo. ¿Vieron lo sencillo que es? “Y enviará Sus Ángeles con Gran Voz de Trompeta, y juntarán a Sus escogidos”.
¿Ven? El Séptimo Sello, Cristo, hará una explosión bajita y después hará una explosión más alta; y por consiguiente, la explosión más alta se escuchará más lejos, y la verán desde más lejos; y de ahí salen cinco estrellas, y una de esas estrellas explota; y si una de esas estrellas explota…
Ahora vean, esa estrella que explota, de esa estrella salen cinco estrellas más; por lo tanto, ahí tenemos el ministerio de Moisés y de Elías. Esas son las dos estrellas que explotan, de dos grupos diferentes. Explota una estrella del primer grupo de cinco estrellas que surgió de la segunda explosión del Séptimo Sello; y luego, del grupo de esas cinco estrellas: explota una estrella, y surgen cinco estrellas más: y después, de esas cinco estrellas explota una, y surgen cinco estrellas más. ¿Ven? Hay dos explosiones de estrellas y dos explosiones del cohete.
Por lo tanto, ahí podemos ver que algo grande estará sucediendo en la Iglesia de Jesucristo en este tiempo final; y si no vigilamos, nos pasará por encima, y ni nos daremos cuenta.
Por eso es que para este tiempo el misterio – estos misterios de los Dos Olivos han estado siendo dados a conocer en este tiempo final.
Todo eso se manifiesta por medio de la Séptima Trompeta y el Séptimo Sello; porque la Séptima Trompeta y el Séptimo Sello son una cosa: la Venida del Señor, la Venida del Señor con Sus Ángeles. ¿Vieron lo sencillo que es todo?
Por lo tanto, hagamos todo rápido y bien hecho, de acuerdo a la Palabra de Dios; sin pereza y sin miedo; con ánimo, sabiendo que nuestro Señor Jesucristo está con nosotros en Espíritu Santo en este tiempo final, como estuvo con los apóstoles y como estuvo con San Pablo entre los gentiles.
Por lo tanto, hagamos una… hagamos todo rápido y bien hecho, porque del Cielo nos están apurando.
En el Cielo hay necesidad de que aparezca una persona digna, que tome el Título de Propiedad y lo abra en el Cielo; y la única persona digna es el Señor Jesucristo; y no puede aparecer para tomar el Título de Propiedad hasta que haya redimido hasta el último escogido de Dios. Mientras todavía no haya aparecido hasta el último escogido de Dios, no se puede levantar del Trono del Padre.
Vean, aquí está, dice el reverendo William Branham, en el libro de Los Sellos, página 102 y 103, dice… el último párrafo:
“31. Ahora, el Cordero durante el tiempo de intercesión conoce los que tienen sus nombres en el Libro de la Vida desde antes de la fundación del mundo; y hasta que vengan todos ellos a ser manifestados en esta Tierra, Él no puede dejar ese lugar (o sea, el lugar de Intercesión). ¿Entienden? Allí está perfectamente la predestinación, Él tenía que quedarse allí porque Él vino a morir por todos aquellos que Dios había ordenado para vida eterna. Él los vio en Su conocimiento previo, no por Su propia voluntad, porque Su voluntad es que no se pierda ninguno, pero por Su conocimiento anticipado Él sabía quién sería salvo y quién perecería. Entonces, mientras faltara un solo nombre por ser declarado en la Tierra, Cristo tendría que quedarse allí como Intercesor para redimir a ese individuo; pero tan pronto como ese último nombre haya sido echado al cloro, entonces los días de intercesión terminan. ‘El que es sucio, ensúciese todavía; y el que es santo, sea santificado todavía’. Entonces Él deja el Santuario, y ese lugar se convierte en tribunal de juicio. ¡Ay de todos aquellos que están fuera de Cristo en ese tiempo!
32. Ahora, estas cosas serán reveladas cuando el Cordero deje Su lugar de intercesión con el Padre (eso está en Apocalipsis capítulo 5). Él toma el Libro sellado con siete sellos, y los abre y los muestra al fin de la edad, cuando la intercesión ha cesado y las edades de la Iglesia han terminado”.
Ahora, podemos ver el por qué todavía la Segunda Venida de Cristo como León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, viniendo y resucitando a los muertos en Cristo y transformándonos a nosotros los que vivimos, podemos ver por qué todavía no se ha cumplido: porque todavía hay personas que tienen que ser llamadas y colocadas en el Cuerpo Místico de Cristo.
Por esa causa es que todavía, Cristo con Su cuerpo glorificado, no ha aparecido, no se ha levantado del Trono del Padre para tomar el Título de Propiedad y para resucitar a los muertos en Cristo.
Pero Cristo en Espíritu Santo está en medio de Su Iglesia en este tiempo final; ha estado desde el Día de Pentecostés. En los días de Jesús estaba, pero en carne humana, en el velo de carne llamado Jesús; y luego ha estado manifestado en Su Iglesia, y hablándole a Su Iglesia, por medio de los apóstoles y diferentes ángeles mensajeros.
Y en este tiempo está con nosotros también, dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto; y realizando una Obra rápida al final de la Dispensación de la Gracia, en donde se está entrelazando también la Dispensación del Reino. Y cuando seamos transformados la Obra será más rápida todavía.
O sea que es una Obra que va en aumento de velocidad cada día que va pasando.
¿Y cómo será cuando tengamos el cuerpo nuevo y glorificado, en donde de 30 a 40 días estaremos aquí?, y en esos días plenamente Dios cumplirá la Visión de la Carpa, que corresponde a la Tercera Etapa, y corresponde a esas maravillas y milagros a nivel mundial. Y todo eso será bajo el ministerio de los Dos Olivos y ministerio de Jesús, siendo operados por el Espíritu Santo, porque el Espíritu Santo es el que tiene ministerios.
Por lo tanto: “DEL CIELO NOS ESTÁN APURANDO; HAGAMOS TODO RÁPIDO Y BIEN HECHO”, o sea, la labor que nos corresponde hacer en este tiempo final, en la cual Cristo será nuestro Guía; y será el que nos usará en esta Obra rápida de este tiempo final, donde el Mensaje rodeará la Tierra, donde el Mensaje saldría por la prensa, o sea, por periódicos, por folletos, y en todas las formas de comunicación.
Y con ese Mensaje, que es la Palabra creadora hablada: toda la simiente de Dios escuchará, será llamada y colocada en el Reino de Cristo, en la Iglesia del Señor Jesucristo.
Este es el tiempo señalado para esa Obra rápida, para una labor rápida y bien hecha, conforme a la Palabra de Dios.
Eso corresponde a la Edad de la Piedra Angular, a la cual nos ha llamado a subir Cristo para hablarnos, y para Cristo —por medio de nosotros— realizar una Obra rápida y bien hecha en este tiempo final.
Es la Obra del Amor Divino, la Obra del Día Postrero, la Obra en donde Él ha prometido darnos la fe para ser transformados y raptados, y llevados con Cristo —por consiguiente— a la Cena de las Bodas del Cordero. Es una Obra bajo la Lluvia Temprana y la Lluvia Tardía cayendo a la misma vez.
Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta noche, dándoles testimonio de nuestro tema: “DEL CIELO NOS ESTÁN APURANDO; HAGAMOS TODO RÁPIDO Y BIEN HECHO”.
Que Dios les bendiga y les guarde a todos.
Y será hasta mañana, Dios mediante, en donde estaré nuevamente con ustedes en la actividad pública que hemos de tener, en donde esperamos grandes bendiciones de Jesucristo nuestro Salvador.
Oren mucho por la actividad de mañana, Dios mediante, porque deseamos que Cristo llame a los escogidos que falten; porque hasta que se complete la Iglesia puede Cristo levantarse del Trono del Padre para tomar el Título de Propiedad, abrirlo en el Cielo y traerlo a la Tierra, y entregárselo al último mensajero de Su Cuerpo Místico de creyentes, para que se lo coma y sea adoptado por Cristo, y sea —por consiguiente— transformado, glorificado, y reciba la doble porción.
Y luego, de ahí en adelante, lo que Cristo hará por medio de él será algo inconcebible a la mente humana. Pero Dios nos dio la muestra de lo que será hecho: nos dio la muestra en lo que hizo a través del reverendo William Branham cuando le fue ordenado en diferentes ocasiones que hablara lo que él quisiera y sería hecho; que dijera la Palabra, que hablara, y vendrían las ardillas a existencia; que hablara la Palabra, y el tumor de su esposa sería quitado, desaparecería; que hablara la Palabra, y la tormenta se iría; que hablara la Palabra, y el pececito resucitaría, lo cual representa la resurrección de los muertos en Cristo, porque los creyentes en Cristo, el cristianismo: está tipificado en los peces.
Por eso Cristo dijo a Sus discípulos: “Venid en pos de mí, y yo os haré pescadores de hombres”[8], porque los peces tipifican a los creyentes.
Por eso los milagros de las pescas milagrosas que hicieron los discípulos por la Palabra que Cristo les habló, que era una Palabra creadora, vean, vinieron a existencia peces, para Pedro pescarlos con las redes y con sus ayudantes que él tenía: Jacobo y Juan, y otros pescadores[9].
Y la última pesca milagrosa fue estando ya Cristo resucitado; y fueron (¿cuántos peces?) peces grandes; y la red no se rompía y eran peces grandes[10]; lo cual representa que eran peces escogidos. Porque cuando hay muchos peces, y alguien viene a escoger peces: no escoge los chiquitos, escoge los peces grandes.
Y esos peces grandes tipifican a los escogidos de Dios: son los escogidos de Dios del pueblo hebreo, 144.000 hebreos, y son los escogidos de Dios de la Iglesia del Señor Jesucristo del Día Postrero.
Lo cual le fue mostrado al reverendo William Branham cuando el Ángel le estaba enseñando a pescar; pero él no pudo pescar los peces grandes por algo que hizo antes de tiempo, lo cual fue halar la línea muy fuerte, antes de tiempo, y entonces se salió la línea con un pececito tan pequeño como una carnada.
Pero había peces grandes en el lago. El lago, pues representa pueblos, naciones y lenguas; porque las aguas representan pueblos, naciones y lenguas.
Pero todo aquello de los peces grandes que serían pescados, luego fue mostrado en la otra visión cuando él vio la Carpa. Eso que estaba viendo en la Carpa era la pesca de los peces grandes, pero mostrado desde otro ángulo y con otra visión.
Ahí es la Tercera Etapa, en donde se pescarían los peces grandes, y en donde el pueblo hebreo verá lo que estará sucediendo. Ahí es donde ocurrirán los grandes milagros y maravillas. Y el reverendo William Branham dice que eso será para Moisés y para Elías, las grandes maravillas y milagros a nivel internacional[11].
Y ellos dirán: “Esto es lo que nosotros estamos esperando”. Pero eso lo van a ver ellos entre los gentiles, al final de la Dispensación de la Gracia, en donde Cristo estará obrando.
Y dice el reverendo William Branham (página 119 del libro de Citas) que para ese tiempo ya no habrá tiempo de salvación. Pero la Tercera Etapa será para la Iglesia – para la Novia, para la Iglesia y para las vírg-…, y para el mundo. ¿Ven? Pero dice: “Pero para ese tiempo ya todo habrá terminado”.
También en el mensaje “Almas encarceladas”, ahí nos habla de esa Tercera Etapa, y dice que habrá un ministerio que mostrará grandes maravillas, pero ya no habrá tiempo de salvación, no habrá tiempo para arrepentimiento[12].
Eso quiere decir que ya el tiempo habrá terminado, el tiempo para redención habrá terminado. De eso es que el Ángel, cuando levanta Su mano al Cielo, dice que el tiempo no será más[13]: el tiempo de la redención, el tiempo de salvación, el tiempo para arrepentimiento, ya no es más.
Ya habrá terminado la Dispensación de la Gracia, y por consiguiente la Dispensación del Reino estará entrando; y ya se estará bajo un nuevo Plan Divino, correspondiente a la Tercera Etapa, y correspondiente —por consiguiente— a la Dispensación del Reino.
Pero Dios va a estremecer este mundo. Así como estremeció a Israel el Día de Pentecostés comenzando la Dispensación de la Gracia, ahora va a estremecer el mundo entero comenzando la Dispensación del Reino; aunque todavía el Reino no esté establecido en la Tierra, pero va a estremecer este mundo. Dios va a mostrar Su poder en medio de Su Iglesia, y va a ser estremecido el mundo entero.
Y un Mensaje estremecerá el mundo entero: es el Mensaje del Evangelio del Reino, que viene junto con el Evangelio de la Gracia; porque no hay contradicción en uno ni en otro Mensaje.
Por lo tanto, estamos en el tiempo en que en la Iglesia de Jesucristo se está realizando una Obra rápida y bien hecha, con la cual será coronada la labor de la Iglesia de la predicación del Evangelio de Cristo, hasta que entre hasta el último escogido; y juntamente la Lluvia Tardía del Evangelio del Reino también estará haciendo una Obra rápida y bien hecha, dándonos la fe para ser transformados y raptados.
Vean, la fe para transformación y rapto la da el Evangelio del Reino, que gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo, y eso es la Voz de Cristo hablándonos y revelándonos todas estas cosas que deben suceder pronto; es la Voz de Cristo clamando como un león – como cuando un león ruge y siete truenos emitiendo sus voces; y eso será la Voz de Cristo, del Espíritu Santo por medio de un velo de carne; porque tiene que tener un velo de carne para hablar en nuestro idioma, en un idioma humano, y darnos a conocer todas estas cosas; y eso será por medio del Ángel del Señor Jesucristo.
Por lo tanto, adelante trabajando en la Obra de Cristo, haciendo una Obra rápida y bien hecha, porque del Cielo nos están apurando. En el Cielo hay prisa de que entre hasta el último escogido de Dios al Reino de Cristo.
Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también, y nos use grandemente en Su Obra; y pronto nos transforme y nos lleve con Él a la Cena de las Bodas del Cordero.
Bueno, hasta mañana, Dios mediante; y dejo nuevamente con nosotros al reverendo Miguel Bermúdez Marín. Pasen todos muy buenas noches.
“DEL CIELO NOS ESTÁN APURANDO; HAGAMOS TODO RÁPIDO Y BIEN HECHO”.
[Revisión diciembre 2025]
[1] Citas, pág. 32, párr. 273: 60-0303 “Lluvia temprana y tardía”, (párr. 34 en inglés)
[2] Citas, pág. 155, párr. 1383: 65-0725E “¿Cuál es la atracción en el Monte?”, párr. 119
[3] Citas, pág. 64, párr. 565: 62-0318 “La Palabra hablada es la Simiente original, Parte 1”, párr. 358
[4] Citas, pág. 69, párr. 593: 62-0422 “La restauración del Árbol-Novia”, párrs. 518-520
[5] Citas, pág. 128, párr. 1143: 64-0719M “La Fiesta de las Trompetas”, párr. 155
[6] Citas, pág. 129, párr. 1150: 64-0719M “La Fiesta de las Trompetas”, párr. 270
[7] Citas, pág. 130, párr. 1164: 64-0726E “Cisternas rotas”, párr. 158
[8] San Mateo 4:19, San Marcos 1:17
[9] San Lucas 5:1-11
[10] San Juan 21:9-11
[11] Citas, pág. 136, párr. 1208: 64-0823M “Preguntas y Respuestas #1”, pregunta 253, párrs. 197-198
[12] 63-1110M “Almas encarceladas hoy”, párr. 206
[13] Apocalipsis 10:5-7