El ministerio profético del Día Postrero y sus etapas

Muy buenas tardes, compañeros, ministros en el Reino del Señor Jesucristo aquí presentes; y también para ti, misionero y amigo Miguel Bermúdez Marín, y todos los ministros que están reunidos con él allá en Acapulco, en donde está el ministro Eloy Liberato; que Dios les bendiga, y reciban un saludo de todo corazón de mi parte.

Y también pregunto a todos los ministros aquí: ¿Cuántos le envían saludos a Miguel y todos los ministros allá? Miguel y todos los ministros allá reunidos, fue un aplauso de saludo, expresando el saludo que todos los ministros aquí le están enviando a ustedes, y a ti, Miguel.

Para esta ocasión buscamos en el libro del Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 en adelante; dice:

“Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.

Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra;

y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces.

Cuando los siete truenos hubieron emitido sus voces, yo iba a escribir; pero oí una voz del cielo que me decía: Sella las cosas que los siete truenos han dicho, y no las escribas.

Y el ángel que vi en pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano al cielo (levantó su mano al Cielo),

y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más,

sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas.

La voz que oí del cielo habló otra vez conmigo, y dijo: Ve y toma el librito que está abierto en la mano del ángel que está en pie sobre el mar y sobre la tierra.

Y fui al ángel, diciéndole que me diese el librito. Y él me dijo: Toma, y cómelo; y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel.

Entonces tomé el librito de la mano del ángel, y lo comí; y era dulce en mi boca como la miel, pero cuando lo hube comido, amargó mi vientre.

Y él me dijo: Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Para esta ocasión nuestro tema será: “EL MINISTERIO PROFÉTICO DEL DÍA POSTRERO Y SUS ETAPAS”.

Que Dios nos bendiga con Su Palabra y nos permita entenderla.

Vamos a conocer acerca de este Ángel, el cual clama como cuando un león ruge y siete truenos emiten sus voces. Este Ángel es nada menos que Cristo, el Ángel del Pacto, el Ángel que libertó al pueblo hebreo de la esclavitud en Egipto. Es este Ángel mencionado por el reverendo William Branham en el libro de Los Sellos, página 57 en español, del cual dice:

[16]. ‘Y vi otro ángel fuerte descender del cielo…’”.

Él dice que esto es para el fin, para el tiempo del fin.

[16]. ‘Y vi otro ángel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el arco celeste sobre su cabeza…’.

  1. Ahora, si usted se fija bien, notará que esta persona es Cristo, porque aun en el Antiguo Testamento Él fue llamado el Ángel del Pacto; y Él ahora viene directamente a los judíos porque la Iglesia ha llegado a su fin”.

O sea, va a tener un Mensaje para los judíos. Vamos a ver aquí:

[17]. Bien, ahora continuando:

‘… y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego’.

  1. ¿Recuerdan el Ángel de Apocalipsis capítulo 1? Este es el mismo. Un ángel es un mensajero, y él es un mensajero a Israel. ¿Ve usted? La Iglesia está a punto de ser raptada, Él viene por Su Iglesia”.

Y ahora, Cristo, el Ángel del Pacto, el Mensajero a Israel, el cual viene para… directamente a los judíos; por cuanto la Iglesia está a punto de ser raptada, Él viene por Su Iglesia. O sea que antes de Israel tener al Ángel del Pacto dándole Su Mensaje, estará viniendo a Su Iglesia, Su Iglesia-Novia, porque Su Iglesia ha llegado al tiempo en que tiene que ser raptada, arrebatada con Cristo al Cielo; para lo cual necesita ser transformada, los que están vivos, y los muertos en Cristo necesitan resucitar en cuerpos eternos.

Y para eso necesitan recibir la fe de transformación y rapto; la revelación, la fe, la revelación que traen los Siete Truenos de Apocalipsis 10, que es la Voz de Cristo, el Ángel Fuerte, el Mensajero a Israel, y que viene directamente para Israel, pero viene a Su Iglesia (primero a Su Iglesia y después a Israel).

Él viene hablando, Él viene con un Mensaje; y esos son los Siete Truenos: la Voz de Cristo hablando en forma consecutiva a Su Iglesia y revelándole el misterio contenido en el Séptimo Sello, que es la Venida del Señor.

Para ser rey en el Reino Milenial, tiene que pertenecer a la dinastía de David por medio de Jesucristo, el Hijo de David; y eso solamente se logra por medio del nuevo nacimiento.

Y ahora, este Ángel Fuerte que desciende del Cielo es Cristo. Veamos aquí: en la página 59 del libro de Los Sellos en español, dice:

[24]. Cuando los Sellos sean abiertos y el misterio sea revelado, luego allí baja el Ángel, el Mensajero, Cristo, colocando un pie sobre la tierra y el otro sobre el mar, con un arco iris sobre Su cabeza.

  1. Ahora recuerde, el séptimo ángel estará sobre la Tierra en el tiempo de Su Venida, así como Juan estaba predicando su Mensaje cuando vino el Mesías. Juan sabía que le vería porque le tocaba a él introducirlo”.

Más abajo dice:

27. Luego aquí lo vemos que vuelve en el capítulo 10, en el tiempo cuando todos los misterios habrían de ser consumados y los Sellos abiertos, clamando que el tiempo no será más”.

Y ahora, pasamos a la página 120 y a la 121 del libro de Los Sellos; dice:

94. Ahora, nosotros vimos la misma cosa (está citando Apocalipsis 10), la cual es Cristo; y sabemos que Cristo siempre es el Mensajero a la Iglesia”.

Y ahora, el Mensajero a Israel, que es el Ángel del Pacto, que es Cristo, que libertó al pueblo hebreo de la esclavitud en Egipto, es también el Mensajero a la Iglesia; eso es Cristo en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia, el mismo que estuvo en medio del pueblo hebreo en Espíritu Santo.

O sea, el mismo que estuvo en Su cuerpo angelical en medio del pueblo hebreo, ha estado en Su Iglesia. Él dijo: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”[1]. Ese es el Ángel del Pacto.

[94]. Él es llamado ‘Columna de Fuego’, ‘El Ángel del Pacto’ y así por el estilo”.

En la página 121 dice, de este mismo libro de Los Sellos:

95. El otro Ángel bajó del Cielo… (Apocalipsis 10:1) Entonces sabemos que este no fue Él, porque Él vino del Cielo (o sea, este no es el séptimo ángel de la séptima edad), pero aquí está hablando de la voz del séptimo ángel; y cualquiera sabe que ‘ángel’ significa ‘mensajero’. Este es el mensajero (de) a la edad de la Iglesia”.

Y ahora, este Ángel viene con el Librito abierto en Su mano, y ese es el Ángel que cumple la promesa de Apocalipsis 10. Es Cristo, el Ángel del Pacto, la Estrella resplandeciente de la Mañana; es el Ángel que cumple la Venida del Señor, Su Primera Venida, encarnándose en el velo de carne llamado Jesús.

La promesa de Malaquías, capítulo 3, dice: “He aquí yo envío mi mensajero delante de mí, el cual preparará el camino…”. Vamos a leerlo. Malaquías, capítulo 3:

“He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí…”.

El que envía al mensajero es Dios por medio de Su Ángel, el Ángel del Pacto; o sea, por medio de Cristo, que está en Su cuerpo angelical [en que Él…][2], para que le prepare el camino.

“… y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis (o sea, vendrá a Su Templo el Dios de Israel, el Señor de Israel, el Rey de Israel), y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros”.

En palabras más claras: viene Dios (que es el Alma eterna), viene en Su Ángel, viene en Su cuerpo angelical (que es Cristo en Su cuerpo angelical); y viene al pueblo hebreo, al cual Juan el Bautista, que es el mensajero que envió para que le preparara el camino, viene anunciando que después de él viene Uno mayor que él, el cual es antes que él.

Y ahora cuando lo ve, dice: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es del cual yo decía que después de mí vendría uno mayor que yo. Este es Él”, y estaba señalando a Cristo[3].

Y ahora, tenemos en Jesucristo, en medio del pueblo hebreo, dos mil años atrás, al Señor Dios Todopoderoso con Su Ángel (o sea, con Su cuerpo angelical) dentro de un velo de carne llamado Jesús. Ahí tenemos la trinidad divina, ahí tenemos a Dios manifestado en toda Su plenitud; esa es la manifestación plena de Dios: la manifestación de la Divinidad en carne humana.

Ahí tenemos a Dios Padre como el Alma viviente eterna; y ahí tenemos al Espíritu Santo, que es el Ángel del Pacto, el cual es Cristo en Su cuerpo angelical. Él es el Hijo de Dios: salió de Dios. Él es el Verbo que era con Dios y era Dios; era Dios dentro de ese cuerpo angelical.

Por eso cuando aparecía en el Antiguo Testamento, los que lo veían decían: “He visto a Dios cara a cara”.

Y luego…, Dios había dicho también a Moisés, cuando él quiso ver la gloria de Dios, Dios le dijo: “No me verá hombre y vivirá”. Y entonces le dijo: “Yo te voy a colocar sobre la roca, voy a colocar Mi mano sobre ti y pasaré delante de ti; y cuando haya pasado, verás Mis espaldas”[4]; o sea, vería a Dios en Su cuerpo angelical de espalda; cuando haya pasado Dios frente a él, entonces lo vería.

En el monte Sinaí estaba Dios en Su cuerpo angelical; por eso el Ángel del Pacto, el cual es Cristo, era llamado también “Dios” por los que lo veían; y decían: “He visto a Dios cara a cara”; como dijo Jacob, en el capítulo 32 [Génesis], cuando se agarró del Ángel y no lo soltó hasta que recibió la bendición del Ángel.

Dios a través de Su Ángel es que bendice a Su pueblo y a individuos.

Y el Ángel del Pacto es Cristo en Su cuerpo angelical, y Él es la imagen del Dios viviente. El cuerpo angelical es la imagen de Dios. Y la semejanza física de Dios es el cuerpo físico de Jesucristo, el cual ya está glorificado y está en el Cielo sentado a la diestra de Dios.

Y ahora, así como todo poder le fue dado a Cristo en Su cuerpo angelical, luego le fue dado a Cristo en Su cuerpo físico glorificado; y por eso Él dijo, luego de resucitado y glorificado: “Todo poder me es dado en el Cielo y en la Tierra”[5].

¿Y qué de Dios? ¿Perdió el poder? No, porque Dios estaba, está y estará eternamente en Cristo; y a través de Cristo es que Él obró, está obrando y obrará eternamente.

Ahora podemos ver quién es Jesucristo nuestro Salvador: el velo de carne es el cuerpo físico de Dios; el cuerpo angelical es el cuerpo teofánico de Dios, o cuerpo angelical de Dios, llamado el Ángel del Pacto.

Por eso Dios es Alma, Espíritu y cuerpo; pero lo más grande es Dios el Padre, del cual Cristo dijo: “El Padre, mayor es que yo”[6].

Así como en usted, lo que es mayor es el alma que usted posee; eso es lo que es usted. Y por lo tanto, usted puede decir: “Mi alma y yo, una cosa somos”, porque el cuerpo físico es la casa terrena donde usted como alma viviente está habitando, así como Dios estaba habitando en aquel cuerpo de carne llamado Jesús.

En Jesucristo estaba la plenitud de la Deidad, la plenitud de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo; así como en usted y en mí está la trinidad humana, que es: Padre (alma), hijo y espíritu; cuerpo físico, cuerpo espiritual o angelical, y alma (que es lo que somos).

Y ahora, podemos ver el por qué somos a imagen y semejanza de Dios: porque Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Como Padre: Alma eterna viviente. Como Hijo y como Espíritu Santo es cuerpo angelical y cuerpo físico, el cual ya está glorificado.

Ahí está la imagen y semejanza. Cuerpo angelical: la imagen; cuerpo físico: la semejanza física. Así es con el ser humano también.

Y ahora, vamos a dar un vistazo más para ver este Ángel. Está aquí, en estas palabras que habló el reverendo William Branham en el mensaje: “Principio y fin de la dispensación gentil”[7]; dice en la página 14, párrafo 62 y 63:

[140] ‘Pero tú, Daniel, sella las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Pasarán muchos, y se multiplicará la ciencia.

Y yo Daniel miré, y he aquí otros dos que estaban, el uno a esta parte de la orilla del río, y el otro a la otra parte de la orilla del río.

Y dijo uno al varón vestido de lienzo (el Espíritu Santo), el cual estaba sobre las aguas…’”.

O sea, ese Varón que estaba sobre las aguas era el Espíritu Santo: Cristo, el Ángel del Pacto, en Su cuerpo angelical.

“‘Y dijo uno al varón vestido de lienzo (el Espíritu Santo), el cual estaba sobre las aguas (gente y multitudes)…’”.

Aquellas aguas representan, tipifican, a gente, a multitudes.

141 ¡El Espíritu Santo sobre la gente!”.

Recuerde que ‘aguas’ representa pueblos, naciones y lenguas.

Y ahora, podemos ver un poquito más claramente este personaje de Apocalipsis, capítulo 10. Hablando sobre Apocalipsis, capítulo 10, él cita lo que le habló el Ángel Gabriel a Daniel, y dice [Las Setenta Semanas de Daniel][8]:

67. Como cada Sello roto, en la Palabra de Dios revela al hombre la edad en que estamos viviendo, el Espíritu de la edad, la iglesia de la edad. Revelación 10, en el final hallamos que cuando el último Sello fue roto, hallamos al Ángel parado con un pie sobre la tierra y el otro sobre el mar, con Sus manos levantadas al cielo, y un arco iris alrededor de Su cabeza, jurando por el que vive para siempre que el tiempo se acabó en el último Sello. (…) El tiempo terminó. La Redención se acabó. Ahora Él es el León y Juez. Él es un Salvador en esta mañana, pero un día Él será Juez”.

Y ahora, ese es el Personaje de Apocalipsis, capítulo 10, el cual en el cumplimiento de ese pasaje estará como Juez y como Rey, Rey de reyes y Señor de señores.

Y ahora, ese Ángel es el que toma, en el capítulo 5 [Apocalipsis], el Librito sellado con siete Sellos, porque le pertenece (Él es el Ángel del Pacto, Cristo), y lo abre en el Cielo cuando termina Su Obra de Intercesión; y luego lo trae a la Tierra y se lo entrega a un hombre para que se lo coma, y luego le dice lo que le sucederá: “Será dulce en tu boca, pero en tu vientre será amargo”. Ese Libro es la Palabra.

Y ahora, ahí en la Palabra, el Libro de la Vida, están todos los escogidos escritos; como los granos de trigo de una planta de trigo están registrados en el grano de trigo que será sembrado como una semilla.

Por lo tanto, en Cristo, el Verbo, están todos los hijos e hijas de Dios. Y Él es el Verbo, la Palabra; Él es la Estrella resplandeciente de la Mañana, dice Él mismo en Apocalipsis, capítulo 22, verso 16.

Y en Apocalipsis, capítulo 2, verso 28, dice, hablando del Vencedor, al cual le dará autoridad sobre las naciones y las regirá con vara de hierro, comenzando en el verso 26 hasta el 28, dice: “Así como yo he vencido y he recibi-… Así como yo he recibido de mi Padre”.

O sea que la misma autoridad que Él recibió del Padre para sentarse en el Trono de Dios y reinar sobre toda la Creación, y decir: “Todo poder me es dado en la Tierra… en el Cielo y en la Tierra”, ahora al Vencedor Él dice: “Yo le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro, así como yo he recibido de mi Padre”. Como Él la recibió del Padre, así la otorgará al Vencedor.

“Y le daré la Estrella de la Mañana”: “Le daré el Espíritu Santo”, el Sello del Dios vivo; como dice Apocalipsis, capítulo 7, verso 2, hablando del Ángel que viene…, que sube de donde nace el sol y viene con el Sello del Dios vivo: viene con el Espíritu Santo, viene con el Ángel del Pacto en Él manifestado.

Y siendo Cristo, el Ángel del Pacto, el Primogénito y también el Unigénito, es el heredero de toda la Creación. Y por cuanto la Bendición de la Primogenitura tiene una herencia doble, Él tiene herencia, o la herencia de los Cielos y de la Tierra: del mundo espiritual o invisible, y Reino de ese mundo invisible y Trono de ese mundo invisible, que es el Trono de Dios, y también el Reino y Trono del mundo visible.

Y ahora, Él ha prometido manifestarse en el tiempo final. Él dice: “Yo le daré la Estrella de la Mañana”. O sea que el Vencedor recibirá la Estrella de la Mañana, que es Cristo, el Espíritu Santo, viniendo y manifestándose en el Día Postrero; y por consiguiente, Cristo, el Ángel del Pacto, en esa manifestación, será el Mensajero a Israel y el Mensajero a la Iglesia.

Y por cuanto la Bendición de la Primogenitura contiene una doble bendición, por consiguiente manifestará un doble ministerio: el ministerio de Elías y el ministerio de Moisés; vendrá con esa manifestación Cristo, el Ángel del Pacto, en el Día Postrero.

En el mensajero de la séptima edad vino con la manifestación del ministerio de Elías; pero luego el reverendo William Branham dijo: “Y ahora cuando lo veo venir nuevamente, a Elías, por quinta vez, viene con Moisés”[9].

Y ahora miren lo que dice acerca del ministerio y espíritu de Elías. Página 449 del libro de Los Sellos en español:

[54]. Y hay una sola persona quien podría dar cumplimiento a esa promesa. El único Espíritu que ha estado sobre la Tierra, que yo sepa, tendría que ser Elías, como fue en su tiempo; y así fue predicho que sería, porque su Espíritu fue nada menos que el Espíritu de Cristo”.

Y ahora, aquí, el espíritu de Elías es el Espíritu de Cristo, el Espíritu Santo. “Como fue en su tiempo, y fue predicho”.

[54]. Cuando Cristo vino, Él fue la plenitud, fue el Dios de los profetas”.

Y ahora, ya estamos aprendiendo algo: el espíritu de Elías operando en el reverendo William Branham por cuarta ocasión —como operó en Elías Tisbita y operó en Eliseo y operó en Juan el Bautista— era el Espíritu Santo operando aquel ministerio que vimos en diferentes profetas.

Lo vimos en el reverendo William Branham; y eso era el Espíritu Santo, Cristo, el Ángel del Pacto en Su cuerpo angelical, manifestándose en el reverendo William Branham con el ministerio de Elías.

Los ministerios son del Espíritu Santo, son del Ángel Fuerte, son de Cristo. Cristo los da porque es Dios en Cristo, Dios en el Ángel Fuerte manifestándose en diferentes mensajeros, usando esos velos de carne para hablarle al pueblo y para cumplir lo que Él ha prometido para cada edad en medio de Su pueblo: en el Antiguo Testamento en medio de Israel, y en el Nuevo Testamento en medio del Israel celestial, que es la Iglesia del Señor Jesucristo.

La Iglesia del Antiguo Testamento es Israel. La Iglesia del Nuevo Testamento es el Cuerpo Místico de Cristo, nacidos del Cielo; libertados del reino de las tinieblas, así como Dios libertó a Israel del reino de Egipto.

Y ahora, tenemos la promesa en el Antiguo Testamento, que el Señor, el Ángel del Pacto, vendría en medio de Su pueblo Israel; y cuando vino, vino en carne humana, en el velo de carne llamado Jesús.

Para el tiempo final tenemos la promesa de que vendrá nuevamente como León, como Rey y como Juez. Será el Ángel del Pacto, el Ángel Fuerte que desciende del Cielo con el Librito abierto en Su mano, y lo entrega a un hombre para que se lo coma y profetice sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes.

Y por consiguiente, a través de ese hombre, Dios por medio de Cristo, el Ángel del Pacto, tendrá el ministerio profético del Día Postrero, el ministerio profético del séptimo milenio y, por consiguiente, el ministerio para una nueva dispensación: la Dispensación del Reino, en donde hay diferentes etapas.

Por eso el Séptimo Sello tiene diferentes etapas. Bajo el Séptimo Sello es que la Tercera Etapa se estará manifestando en medio de Su Iglesia: será para Su Iglesia-Novia, será para las vírgenes insensatas (o sea, el resto del cristianismo), será también para el mundo (o sea, impactará a todos los sistemas terrenales: políticos, académicos, religiosos, sociales, culturales; todos los sistemas y su gente serán impactadas)[10]; y también impactará al pueblo hebreo, de donde llamará y juntará 144.000 judíos, 12.000 de cada tribu – o sea, llamará y juntará 144.000 hebreos, 12.000 de cada tribu.

Y ahora veamos lo que dice el reverendo William Branham en la página 128 del libro de Citas, párrafo 1143[11]:

1143 – “[155] Debajo de la Séptima Trompeta es para Israel lo mismo que el Séptimo Sello fue para la Iglesia”.

Lo que es para Israel es lo mismo que fue para la Iglesia. ¿Por qué? Porque el Mensajero a Israel viene para la Iglesia también. Y ahora veamos un poco más:

1143 – “[155] Hallamos —debajo del Séptimo Sello— que cuando estas almas que estaban debajo del altar allí, las cuales recibieron túnicas… Fueron dadas túnicas, no porque las merecieran, porque estaban en la dispensación cuando Dios todavía estaba tratando con merced (misericordia) con los gentiles (o sea, con merced con los gentiles), judíos no (no con judíos; con judíos no estaba tratando con merced, con misericordia; estaban bajo juicio). (…)

[158] ¡Qué perfectos entonces son la Séptima Trompeta y el Séptimo Sello!”.

Y ahora, pasamos a la página 129, párrafo 1150[12]:

1150 – “[270] Ahora, tan pronto como esta Iglesia… (…); el misterio del Séptimo Sello es conocido (o sea que para la Iglesia el misterio del Séptimo Sello le será revelado y lo va a conocer). Y los judíos son llamados por el misterio de la Séptima Trompeta, que son (Moisés y Elías) (o que son): Elías y Moisés”.

El misterio de la Séptima Trompeta son Elías y Moisés, porque ellos son los Ángeles que con Gran Voz de Trompeta llaman y juntan a los escogidos[13], a los hebreos escogidos de las doce tribus de Israel, y son 12.000 de cada tribu, los cuales son (por todos) 144.000.

Por esa causa es que han tratado de convertir al pueblo hebreo a Cristo como nación, y no han podido. Solamente el ministerio del Espíritu Santo operando el ministerio de Elías y de Moisés, será recibido por los hebreos, para obtener la restauración del Reino.

Y eso será el Ángel Fuerte que desciende del Cielo, el Ángel del Pacto, Cristo, manifestándose y operando los ministerios de Moisés y Elías. Él viene con Sus Ángeles, como fue visto en el Monte de la Transfiguración: viene con Moisés y Elías[14].

El misterio del Séptimo Sello es la Venida del Señor, la Venida del Ángel Fuerte, la Venida del Ángel del Pacto; y el misterio de la Séptima Trompeta es el ministerio de Moisés y Elías operado por el Espíritu Santo.

Donde esté el Espíritu Santo en el Día Postrero estará operando el ministerio de Elías por quinta vez y el ministerio de Moisés por segunda vez; porque el espíritu de Elías es nada menos que el Espíritu Santo, Cristo.

Y ahora pasamos a la página 130, párrafo 1164, del libro de Citas; dice[15]:

1164 – “[158] Recuerden que ‘los que están vivos y queden, no impedirán a los que están durmiendo; porque la Trompeta de Dios, esa última Trompeta…’. La sexta acaba de tocar. Y esa última Trompeta, como el último Sello, será la Venida del Señor. ‘Tocará, y los muertos en Cristo se levantarán primero’”.

Y ahora, la Séptima Trompeta, como el Séptimo Sello, es la Venida del Señor, la Venida del Ángel Fuerte, la Venida de Cristo, el Ángel del Pacto; y viene operando los ministerios de Elías y Moisés. Y envía Sus Ángeles con Gran Voz de Trompeta para llamar y juntar los escogidos de Israel (del pueblo hebreo), pero viene por Su Iglesia. Por lo tanto, estará relacionado con el cristianismo y también relacionado con el pueblo hebreo.

Veremos a Cristo, el Ángel del Pacto, el Verbo, moviéndose en medio del cristianismo, moviéndose en medio de la humanidad y moviéndose en medio de los judíos (o de los hebreos). Será Cristo, el Ángel del Pacto, en el Día Postrero llevando a cabo esa labor, que es el Programa Divino correspondiente al tiempo final.

Muchas personas lo estarán viendo, no comprenderán y dirán: “¿Cómo es posible que logre éxito en medio del cristianismo, en medio de los sistemas humanos, en medio del mundo político, del mundo académico, del mundo religioso, entre los gentiles y también entre los judíos o hebreos?”.

Es que es el Ángel del Pacto, Cristo, el Espíritu Santo, operando los ministerios de Moisés y Elías. Ese es el único Espíritu que opera los ministerios: el Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, Cristo, el Verbo, la Estrella resplandeciente de la Mañana.

Y el séptimo milenio: en sus primeros años (digamos, en el primer siglo) estará amaneciendo un nuevo día milenial; y por consiguiente la Estrella de la Mañana se estará viendo: se estará viendo al Espíritu Santo moviéndose y subiendo en un nuevo día milenial y en una nueva edad, una edad eterna, que es la Edad de la Piedra Angular; ahí estará Cristo en Espíritu Santo como el Ángel del Pacto, llevando a cabo Su Obra correspondiente al Día Postrero. Y por consiguiente, ese es el ministerio profético del Día Postrero; y tiene sus diferentes etapas.

Dará a comer el Título de Propiedad a un hombre, y a través de ese hombre se manifestará, hablará; por eso le es dicho a ese hombre (representado en Juan el apóstol; el cual representa al mensajero del Día Postrero y representa también a la Iglesia, en la cual estará ese mensajero), le es dicho: “Come el Libro; será dulce en tu boca, pero en tu vientre será amargo”. O sea, habla de lo agradable que será esa Palabra que recibirá, pero también le habla de las situaciones difíciles que le vendrán a causa de esa Palabra.

Y le es dicho: “Es necesario…”. Es necesario. ¿Por qué es necesario? Porque tiene que ser hablado las cosas que han de suceder: “Es necesario que profetices (o sea, ‘que digas’) lo que va a suceder”.

Todo lo que Dios va a hacer, lo va a dar a conocer por medio de ese que se comerá el Libro; y eso será el ministerio profético del Día Postrero; así como Moisés tuvo el ministerio profético para la liberación del pueblo hebreo de la esclavitud en Egipto.

Para la liberación de los judíos (o de los hebreos) en el Día Postrero, estará ese ministerio repitiéndose; y para la liberación de los escogidos de la Iglesia de Jesucristo estará también ese ministerio de Cristo, del Ángel Fuerte, del Espíritu Santo, operando en medio de la Iglesia, para darle la fe, la revelación, para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

El Séptimo Sello, dice el reverendo William Branham que tiene diferentes etapas; dice que es como un cohete que explota, sube y hace una explosión; y luego sube más alto y hace otra explosión (ahí tenemos dos etapas); y luego de esa explosión segunda, salen cinco estrellas; y de esas cinco estrellas, una de ellas explota y salen cinco estrellas más.

O sea, aquí tenemos tres grupos de cinco estrellas: cuando salen las cinco primeras estrellas, una de ellas explota y de ahí salen cinco estrellas más; y luego de esas cinco estrellas que surgieron, salen cinco estrellas más; y luego desaparece todo, en forma gradual. “Así es el Séptimo Sello”, dice el reverendo William Branham[16].

[Tres] grupos de cinco estrellas, pero el cohete explotó dos veces: primero bajito y después más alto; y de las cinco estrellas que produjo en su segunda explosión, es que una de ellas explotó y produjo cinco estrellas más; y una estrella de esas cinco que aparecieron explota, y surgen cinco estrellas más; por todas, quince estrellas.

“Así es el Séptimo Sello”. O sea, ahí tenemos las etapas: el Séptimo Sello subiendo como un cohete, haciendo dos explosiones, y después tres grupos de cinco estrellas. Todo eso nos habla de diferentes etapas que estará cumpliendo Cristo, el Ángel Fuerte que desciende del Cielo.

Él es el Séptimo Sello: Cristo, el Ángel Fuerte. Y es un misterio grande la promesa de la Venida de Cristo, el Ángel Fuerte, para el Día Postrero, para manifestarse y cumplir todas esas etapas de Su Programa.

Y ahora, cuando le aparecieron al reverendo William Branham siete ángeles… (Siete ángeles, y el reverendo William Branham: vienen a ser ocho). Y ahora, él vio que uno de esos ángeles era muy diferente a los demás; dice: “Los otros ángeles eran comunes”; esos son los siete ángeles de las siete edades, los siete mensajeros de las siete edades de la Iglesia. Pero hay otro mensajero… (Contando al reverendo William Branham como uno de los siete ángeles de las siete edades). Pero uno de los que había venido con el grupo era diferente. Contando al reverendo William Branham, son ocho.

Y ahora, el Ángel que era diferente a los demás es el más misterioso. ¿Por qué? Él dice: “Los demás ángeles eran comunes, pero el más sobresaliente era uno de ellos”. Era diferente a los otros ángeles, era diferente a los seis que le acompañaban cuando vinieron esos siete ángeles; y por consiguiente, era diferente también al séptimo ángel de la séptima edad de la Iglesia, que fue llevado para tener esa reunión de la cumbre, en el espacio.

Dice en la página 469 [Los Sellos]:

153. ¿Y notaron que dije que uno de esos ángeles era muy raro? Me pareció muy distinto a los demás. Estaban en una constelación con tres a cada lado y uno arriba; y el que estaba a mi lado, contando desde la izquierda hacia la derecha, ese sería el séptimo Ángel. Él era más brillante y significaba más para mí que los demás. Les dije que tenía el pecho así robusto y estaba volando hacia el Oriente. Les dije también que: ‘Me levantó, me alzó’. ¿Se acuerdan?

  1. Ahora, ¡aquí está! Era el que tenía el Séptimo Sello, lo cual he mantenido como una pregunta en mi mente toda mi vida. ¡Amén! Los otros Sellos significaron mucho para mí, desde luego; pero ustedes no se imaginan lo que ha significado este séptimo”.

Y ahora, el misterio del Séptimo Sello lo tiene ese Ángel, es el Ángel que tiene el Séptimo Sello, y por consiguiente es el Ángel que puede revelar el Séptimo Sello.

Dice que será revelado el Séptimo Sello en cierto tiempo, dice que el Séptimo Sello será revelado en la Venida del Señor (eso está de la página 481 hasta la 484). Y él dice: “Ese es el misterio del Séptimo Sello”.

(Aquí, las – esas páginas ya no las tengo aquí de momento, a la mano, pero si alguno tiene el libro de Los Sellos…). 482 y 483 del libro de Los Sellos en español, dice…, cuando habla de la parábola de la higuera, dice:

199. Está hablando de Israel en su propia patria. Pero ¿notaron que Él no habla nada de la revelación de este Séptimo Sello; y también acá en Apocalipsis, en la apertura de los Sellos, también lo omitió? Vemos, pues, que es un misterio por completo, y la hora todavía no ha llegado para que se diera a conocer este misterio. Hemos llegado hasta aquí, y lo demás nos será dado allí: en el tiempo cuando aparezca Jesús nuevamente sobre la Tierra para llevar a Su Novia, o lo que llegue a suceder en ese tiempo”.

O sea, lo demás del misterio del Séptimo Sello, que no pudo dar a conocer el reverendo William Branham, será dado por ese Ángel que tiene el Séptimo Sello; cuando esté manifestado en la Tierra en medio de Su Iglesia, Él dará a conocer ese misterio, en la Venida de ese Ángel Fuerte, en la Venida de Cristo, el Ángel del Pacto, manifestándose en el Día Postrero en medio de Su Iglesia, y luego en medio del pueblo hebreo.

Recuerden que ese Ángel va volando de oeste a este; porque el Evangelio volverá a los judíos. Ese es el Mensajero a Israel, ese es el Ángel que era diferente a los demás.

Los demás ángeles fueron mensajeros a la Iglesia, pero el Ángel Fuerte es Mensajero a la Iglesia y es Mensajero a Israel. Él nos dice que ese es el misterio de ese Ángel. Todo fue mostrado, y así tiene que ser cumplido.

En la página 484 dice [Los Sellos]:

[203]. Estaba a la izquierda y él sería el mensaje del último Ángel, uno muy extraordinario. Recuerden cómo dije que tenía su cabeza alzada y sus alas tan poderosas y agudas; y cómo dije que voló directamente hacia mí. Ahora, eso es este Séptimo Sello”.

¡Eso es ese Séptimo Sello! Ese Ángel. Ese es el que tiene el Séptimo Sello, ese es el que tiene el Ángel del Pacto; ese es el que viene para Israel del oeste hacia el este, de entre los gentiles hacia los judíos. Y hasta ahí yo creo que podemos llegar por el momento.

Las etapas en medio de la Iglesia, del cristianismo, y las etapas en medio de los judíos o hebreos, las estaremos viendo.

En cada ocasión que se abra una etapa, algo estará sucediendo; y por cuanto el Séptimo Sello sube, pues entonces la Obra irá en aumento cada día, irá en forma progresiva. No habrá explicación, excepto una: es el Ángel del Pacto, Cristo en Espíritu Santo obrando en el Día Postrero.

Así como obró en cada edad en medio del cristianismo a través de cada ángel mensajero, así obrará también a través del que se coma el Librito, el Título de Propiedad.

Lo veremos —a Cristo, el Ángel del Pacto— hablando a través de ese que se come el Librito y profetizando las cosas que deben suceder pronto; y estaremos viendo las etapas por las cuales estará pasando. Y eso será EL MINISTERIO PROFÉTICO DEL DÍA POSTRERO Y SUS ETAPAS.

Habrá diferentes explosiones de estrellas, y por consiguiente habrá diferentes etapas. Para cada labor habrá una etapa, habrá una explosión. Y entonces podremos decir: “Tal cosa que comienza: explota, y se vuelve algo grande”. Así es el Séptimo Sello. Y eso será EL MINISTERIO PROFÉTICO DEL DÍA POSTRERO Y SUS ETAPAS.

Y será un secreto en su comienzo; eso lo dice el reverendo William Branham… Él estuvo precursando todas estas cosas, y por consiguiente se da a conocer, se cita, lo que él dijo. Página 472 dice [Los Sellos]:

[163]. Esto muestra que viene de Dios, porque vemos que cuadra perfectamente con las promesas de Dios para el Mensaje del tiempo del fin.

  1. Noten bien el Mensaje del tiempo del fin (este Sello)…”.

O sea que el Mensaje del tiempo del fin es el Séptimo Sello, el Mensaje girará alrededor del Séptimo Sello; y el Séptimo Sello traerá el Mensaje.

164. Noten bien el Mensaje del tiempo del fin (este Sello)… Él nos ha revelado los seis Sellos, pero no dice nada del séptimo. El Sello del tiempo del fin, cuando empiece será algo completamente secreto, según la Biblia”.

O sea que su comienzo será algo secreto; como fue algo secreto la Venida de Cristo, el Ángel Fuerte, en carne humana, dos mil años atrás; fue un secreto hasta los 29 años y medio, en donde comenzó Su ministerio.

Pero ese secreto lo conocía la virgen María, lo conocía José (el esposo de María), lo conoció Simeón y Ana[17], lo conoció también Zacarías (el sacerdote) y Elisabet su esposa[18]; los pastores que estuvieron: fueron al nacimiento de Jesús[19]; y también los magos, que luego fueron a la casa allá en Belén donde vivió Él, y ya tenía unos dos años de edad[20]. ¿Ven? Fueron pocas personas que vieron, conocieron, el comienzo de la Venida del Ángel Fuerte, del Espíritu Santo, del Ángel del Pacto en un velo de carne.

Y no fue dicho que sería un misterio, no fue dicho que sería un secreto, sino que fueron dados detalles: una virgen concebiría y daría a luz, nacería en Belén de Judea, sería del… sería un hebreo de la tribu de Judá, y así por el estilo[21]. Hubo mucha información para la Venida del Ángel del Pacto dos mil años atrás. Y aun cuando ya estaba manifestado era un secreto, un misterio, el cual era conocido cuando Dios se le revelaba a las personas.

Pedro dijo, cuando Jesús preguntó: “¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?”, Pedro dijo diferente a los demás. Los demás decían: “Unos dicen que tú eres Elías, o Jeremías, o alguno de los profetas; otros dicen que eres Juan el Bautista, que ha resucitado”. Así contestaron cuando Cristo preguntó: “¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?”.

Pero cuando pregunta: “¿Y ustedes quién dicen que es el Hijo del Hombre?”. Pedro dijo: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”. O sea: “Tú eres el Ángel del Pacto, el Cristo, el Ángel del Pacto”; ese Ángel ungido con la presencia de Dios en el cuerpo angelical, y después el cuerpo físico ungido con la presencia de Dios y con el cuerpo angelical de Dios.

Y ahora, Cristo le dice: “Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre, que está en los Cielos”. Era una revelación divina. (Eso está en el capítulo 16 de San Mateo). “Y yo te digo que tú eres Pedro; y sobre esta piedra, sobre esta roca, edificaré mi Iglesia”, o sea, la revelación de Cristo, la cual viene del Cielo. Y le es dicho: “Y a ti daré las llaves del reino de los Cielos”[22].

También fue dicho antes: “Y las puertas del infierno no prevalecerán contra Ella”: no prevalecerán contra la Iglesia, y no prevalecerán en contra de la revelación de Cristo.

Y ahora, le dice a Pedro: “Y a ti daré las llaves del Reino de los Cielos”.

[San Mateo 16:19] “… y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.

Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo”.

Jesús el Cristo, Jesús el ungido con el Espíritu Santo, con el Ángel del Pacto, con el cuerpo angelical de Dios. Era una revelación para Pedro y los discípulos de Jesucristo; era la revelación de la Primera Venida de Cristo, del Ángel del Pacto en carne humana.

La revelación del Séptimo Sello será para la Iglesia del Señor Jesucristo, que será transformada y llevada con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero; así recibirá la fe de rapto y transformación; que será la fe, la revelación del Séptimo Sello, la revelación de la Venida del Ángel del Pacto, del Espíritu Santo, en el que se estará comiendo el Libro; y eso será el Espíritu Santo caminando en medio de Su pueblo en carne humana.

Eso está aquí, lo dice el reverendo William Branham. Y si él es el precursor, pues tiene que decir todas estas cosas, y tiene que cumplirse como está dicho por él. Página 134 del libro de Los Sellos:

142. Y noten ustedes: Cuando este Espíritu Santo que tenemos llegue a encarnarse, el que está en nuestro medio ahora mismo en la forma del Espíritu Santo, cuando Él llegue a encarnarse en la Persona de Jesucristo, entonces nosotros le coronaremos como ‘Rey de Reyes y Señor de Señores’”.

Y aquí, en la página 146, nos dice que Él viene con una Espada que sale de Su boca, o sea, la Palabra que sale de Su boca; porque la Palabra es como espada de dos filos[23]. Y dice [Los Sellos]:

[192]. Y al mismo tiempo que el diablo cae del Cielo y se encarna en un hombre (o sea, se encarnará en el anticristo, en el hombre de pecado)…”.

Dice que en ese mismo tiempo…:

[192]. … al mismo tiempo que el diablo cae del Cielo y se encarna en un hombre, el Espíritu Santo sube y viene encarnado en un hombre”.

Y entonces tendremos lo mismo que estuvo dos mil años atrás: el espíritu de Judas encarnado en el anticristo, y el Espíritu de Cristo encarnado en un hombre. Página 352 dice [Los Sellos]:

[107]. Y sucederá que al tiempo cuando el anticristo venga en su plenitud, Dios también vendrá en Su plenitud para redimirnos”.

O sea, para efectuar la redención del cuerpo, que será nuestra transformación, dándonos la fe, la revelación de Su Venida; y así recibiendo todas las bendiciones que estará trayéndonos en esa manifestación.

Estaremos creyendo en esa manifestación en Su Venida, en la Venida del Espíritu Santo, que estará encarnándose en el Día Postrero; y eso será Dios en Su plenitud viniendo para redimirnos, para la redención del cuerpo.

Cuando ustedes vean suceder estas cosas con – cuando ustedes comiencen a ver estas cosas sucediendo; o sea, cuando ustedes vean el comienzo de las señales que Él dio, conforme a San Lucas, capítulo 21: “Levantad vuestras cabezas al Cielo. Erguíos y levantad vuestras cabezas, porque vuestra redención está cerca”[24]: vuestra transformación y rapto está cerca.

Ya hemos estado viendo las señales en el cielo y en la Tierra, y hemos estado viendo las señales en la Iglesia del Señor Jesucristo. Hemos visto la señal de la higuera también: Israel siendo establecido como una nación libre y soberana; esa es la señal de la higuera, que ha reverdecido[25].

Y ahora estamos en el tiempo más glorioso de todos los tiempos.

Veamos aquí en la página 256; a la mitad de la página, dice [Los Sellos]:

121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

Eso fue lo que él precursó. Por lo tanto, tiene que aparecer la Palabra, el Verbo, el Ángel del Pacto, manifestado en un hombre, para profetizar sobre muchos pueblos, naciones y lenguas; y así tener en la Iglesia el ministerio del Día Postrero, el ministerio profético del Día Postrero en medio de Ella, y sus diferentes etapas de ese ministerio, hasta llegar esa manifestación al pueblo hebreo.

Pero Él viene por Su Iglesia: para darle la fe de transformación y rapto, darle la revelación del Séptimo Sello, la revelación de Su Venida.

Y le dirá: “No digan a otros esto”.

Fue lo que Cristo dijo a Sus discípulos: “No diga nadie que Yo soy Jesús el Cristo”[26], dijo Cristo. Era una revelación para los creyentes en Él. Si se lo decían a los sacerdotes de aquel tiempo, lo iban a perseguir más.

Por eso cuando lo estaban juzgando, el sumo sacerdote le dijo: “Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”. Y Jesucristo dijo: “Ya lo he dicho antes y no habéis creído; y veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra de Dios”[27].

Y el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras (lo cual no podía hacer, porque estaba prohibido eso)[28], y dijo: “¿Qué más testigos necesitamos? Ya ustedes lo han oído. ¿Qué dicen ustedes?”. El sumo sacerdote dijo: “¡Ha blasfemado! ¿Qué dicen ustedes?”. El Concilio del Sanedrín dijo: “¡Es digno de muerte!”.

Pero gracias a Dios que Cristo murió en la Cruz del Calvario para redimirnos con Su Sangre preciosa. Todo estaba en el Programa Divino.

Pero recuerden que cualquier persona que se pone en contra del Programa de Dios y del Enviado de Dios (aunque estará cumpliendo lo que fue dicho, que se levantarían en contra del Enviado de Dios), esas personas tendrán sus consecuencias: le harán compañía a Judas Iscariote, no podrán entrar al Reino de Cristo; por lo tanto, entrarán al reino de las tinieblas, al cual también pertenecen.

Recuerde que es una lucha entre dos reinos, entre el Reino de Cristo y el reino de las tinieblas.

Cuando vino el Espíritu de Cristo el Día de Pentecostés, luego vino el espíritu de Judas. Y para el Día Postrero, a través de la historia podemos ver que esos dos espíritus han estado en medio del cristianismo y han estado en medio de la raza humana, manifestándose en diferentes personas, diferentes mensajeros, de diferentes espíritus.

Y para el Día Postrero esos dos espíritus: el de Judas (que es el espíritu del maligno) y el de Cristo (el Espíritu Santo), se encarnarán. Tenemos que tener nuestros ojos abiertos para reconocer esos dos espíritus en sus manifestaciones y en los velos de carne donde estarán, para así colocarnos del lado de Cristo en Espíritu Santo manifestado a través de carne humana.

Esta revelación del Cielo es para los escogidos, es alimento espiritual para la Iglesia-Novia de Jesucristo; no es para el mundo, no es tampoco para las vírgenes fatuas; pues el Esposo, Cristo, el Ángel del Pacto, en Su llegada: las vírgenes prudentes, que estaban preparadas, entraron con Él a las Bodas y se cerró la Puerta; entraron con Él a esa unión de Cristo con Su Iglesia, y se cerró la Puerta[29].

No conocieron ese misterio las vírgenes insensatas, que no tenían el Aceite del Espíritu Santo. Y cuando llegaron: ya estaban dentro las vírgenes prudentes y la Puerta cerrada; la Puerta de la Dispensación de la Gracia ya estaba cerrada.

El Padre de Familia se levantó y cerró la Puerta; y los que estaban dentro, estaban disfrutando las bendiciones de Dios; y los que estaban fuera, los que quedaron fuera, recibieron el lloro y el crujir de dientes, o sea, las Plagas, las Copas, los juicios divinos que vendrán en la gran tribulación.

Cuando comiencen a ver estas cosas suceder (las señales en el cielo, en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la Tierra angustia por los terremotos, maremotos, tsunamis, y angustia de la gente; y las guerras y todas estas cosas), recuerden: nuestra redención está cerca, la redención del cuerpo, la transformación nuestra y la resurrección de los muertos en Cristo.

Por lo tanto, levantad vuestras cabezas al Cielo: “Erguíos y levantaos”; o sea, con nuestra mirada puesta en las cosas del Cielo, que son eternas; no en las de la Tierra, que perecen.

Nuestra mirada puesta en Dios y Su Programa a través de Jesucristo, sirviéndole todos los días de nuestra vida con alegría y agradecimiento y amor; de buena voluntad sirviendo a Dios; no como que estamos obligados o que nos están obligando, sino de buena voluntad. Y junto a nuestras congregaciones: trabajando en el Programa de Dios correspondiente a este tiempo final, porque nuestra redención está cerca; y luego todos los problemas terminaron.

“EL MINISTERIO PROFÉTICO DEL DÍA POSTRERO Y SUS ETAPAS”. Creo que tenemos claro cuál es el ministerio del Día Postrero y también sus etapas.

Estaremos brazo a brazo con el ministerio profético del Día Postrero en sus diferentes etapas. No vamos a decir: “Yo me quedo con la etapa en que estaba, que está muy buena, y esa otra etapa no me interesa”; no vamos a decir así porque no nos vamos a quedar atrás. Vamos a seguir junto al Séptimo Sello y sus etapas.

Sus etapas son para la Iglesia-Novia, son para las vírgenes insensatas (el cristianismo completo), es también para el mundo, y también para los judíos o los hebreos. Todas esas etapas del Séptimo Sello: queremos tener una parte.

No nos vamos a sentir que nos están obligando, sino que vamos a ver qué oportunidad podemos tener para trabajar en esas etapas en cada momento que se abre una etapa. Será un privilegio para nosotros tener participación en cada una de esas etapas a medida que se abra cada una de ellas.

Todo llegará a la cúspide de la manifestación de Dios, a la manifestación plena de Dios en el cumplimiento de la Visión de la Carpa.

Por lo tanto, estaremos trabajando para llegar al cumplimiento de la Visión de la Carpa, porque esa será la parte culminante del Séptimo Sello. Y ahí lo vamos a dejar, creo que he hablado bastante claro.

Pero recuerden, esto es para la Iglesia-Novia de Jesucristo, para vuestras congregaciones. No es para el mundo; pero el mundo verá esas manifestaciones, aunque no las comprenderá; pero verán y sabrán que Dios estará en la escena. Pero todo el misterio es para ser conocido por la Iglesia-Novia de Jesucristo.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, dándoles testimonio de “EL MINISTERIO PROFÉTICO DEL DÍA POSTRERO Y SUS ETAPAS”.

Que Dios les bendiga grandemente a todos, y les permita estar brazo a brazo, hombro a hombro, con el ministerio profético del Día Postrero en sus diferentes etapas. Para mí es un privilegio grande; y espero que para ustedes también lo sea, al comprender lo que es el ministerio profético del Día Postrero y sus diferentes etapas.

No se puede explicar mucho, para que no sea interrumpido. Creo que les he explicado más de lo que debo explicarles; pero sean reservados, y nunca entren en fanatismo, porque el fanatismo interrumpe el Programa de Dios. Todo debe ser llevado a cabo conforme al Programa de Dios, sin fanatismo.

Que Dios les continúe bendiciendo a todos ustedes, que están presentes; y a ti, Miguel, y todos los ministros que están allá reunidos en Acapulco; y a todos los ministros en todos los países que escucharán, o están escuchando en esta ocasión, esta conferencia bajo el tema: “EL MINISTERIO PROFÉTICO DEL DÍA POSTRERO Y SUS ETAPAS”.

Y que Dios les use grandemente en Su Obra del Día Postrero, junto al ministerio profético del Día Postrero.

Y que no perdamos ni una de esas etapas. Que en todas esas etapas podamos decir: “Yo estoy brazo a brazo con el ministerio del Día Postrero en esta etapa que está llevándose a cabo”.

Que Dios les continúe bendiciendo a todos.

Estén bien unidos al misionero, apóstol, Miguel Bermúdez Marín, el cual ha mantenido unido a los ministros en toda la América Latina, en Norteamérica y en otros países. Hemos estado trabajando brazo a brazo con los ministros y con las congregaciones, y deseamos continuar bien unidos, trabajando en la Obra del Señor en nuestra edad, la Edad de la Piedra Angular, en este entrelace dispensacional que nos ha tocado vivir a nosotros.

Que Dios les continúe bendiciendo a todos. Y a ti, Miguel, que Dios te use cada día más y más en Su Obra.

Mañana nos veremos nuevamente. Oren mucho por la actividad de mañana, para que Dios nos dé Su Palabra y obre mañana en favor del pueblo.

Que Dios les continúe bendiciendo, y pasen todos muy buenas tardes.

“EL MINISTERIO PROFÉTICO DEL DÍA POSTRERO Y SUS ETAPAS”.

[Revisión febrero 2026]

[1] San Mateo 28:20

[2] No es totalmente comprensible en el audio

[3] San Juan 1:29-30

[4] Éxodo 33:20-23

[5] San Mateo 28:18

[6] San Juan 14:28

[7] 55-0109E “Principio y fin de la dispensación gentil”, párrs. 140-141

[8] [Las Setenta Semanas de Daniel – 61-0730M “Las instrucciones de Gabriel a Daniel”, párr. 63] [Libro LGCC: Pág. 18, párr. 67]

[9] Los Sellos, pág. 313, párr. 169

[10] Citas, pág. 119. párr. 1057: 63-1229E “Apartando la mirada hacia Jesús”, párr. 49

[11] Cita 1143: 64-0719M “La Fiesta de las Trompetas”, párrs. 155, 158

[12] Cita 1150: 64-0719M “La Fiesta de las Trompetas”, párr. 270

[13] San Mateo 24:31

[14] Mt. 17:1-8, Mr. 9:2-8, Lc. 9:28-36

[15] Cita 1164: 64-0726E “Cisternas rotas”, párr. 158

[16] Los Sellos, pág. 465, párr. 140

[17] San Lucas 2:25-38

[18] San Lucas 1:39-56

[19] San Lucas 2:8-20

[20] San Mateo 2:9-11

[21] Isaías 7:14, Miqueas 5:2

[22] San Mateo 16:13-19

[23] Hebreos 4:12

[24] San Lucas 21:28

[25] Mt. 24:32-33, Mr. 13:28-29, Lc. 21:29-31

[26] Mt. 16:20, Mr. 8:27-30, Lc. 9:18-21

[27] San Mateo 26:63-66

[28] Levítico 10:6, 21:10

[29] San Mateo 25:1-13

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